Voces

Me llamaron para avisarme, o mejor dicho, para recordarme el compromiso de escuchar. Un punto especial en el que regularmente fallo, no suelo prestar suficiente atención.

Así que a las 22:00hrs sintonicé RU en línea y comencé a escuchar la Radionovela Revolucionaria no sin mi dosis propia de escepticismo. Luego contacté a varios amigos y comencé a pasar el link. Lo que al principio resultó como un compromiso personal, se convirtió en una amena conversación sobre lo que iba sucediendo a lo largo de la transmisión con una duración de dos horas.

La idea surguió en Radio Universidad, sometieron los temas a votación entre los radioescuchas y la ganadora fue una señora que propuso algo así como: Francisco Villa, tirano o héroe.

El asunto es que estuvimos en ascuas, nos reímos con las frases que trataban de imitar ese acento norteño de zona rural. Frases como: “… o la mata usté o yo me la quebro”, “vaya a ver si ya puso la marrana” o “desgraciado es aquel que no tiene gracia”. Acompañado de los efectos de sonido correspondientes y una musicalización que a veces se salía un poco del contexto.

A pesar de esos detalles, es de resaltar que fue un esfuerzo grande por sacar el primer capítulo de los diez y seis que se han planeado. Lo pueden escuchar cada viernes a las 22:00hrs tiempo de Chihuahua, 23:00 D.F. 21:oohrs Tijuana.  El link es

http://www.ru.uach.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=50&Itemid=109

o por lo menos ese fue esta noche.

Mi curiosidad principal no fue ni ínfimamente histórica, más bien el escuchar a mi papá haciendo la voz del General Villa, quien siempre me ha hecho reír a carcajadas cuando participa en algún medio local, aunque su charla sea de lo más seria.

En fin, gracias a los que compartieron conmigo esta experiencia que fue placentera, novedosa y que me ha llevado a entender mejor a mi madre cuando decía que ella de niña esperaba con ánsias a que llegara el día de la semana en que escuchaban Tarzán, recibiendo la señal en una radio/armatoste de bulbos, desde la ciudad de Santiago Papasquiaro, Dgo. De la que aprendió una frase que he escuchado toda mi vida: “Barrita Tantor el elefante”. (para los que no saben que es barritar, les recomiendo que busquen en el diccionario de la RAE).

Entonces ¿dónde quedamos?

Que si las certificaciones son una simulación, o si los docentes de las academias tienen puntitis aguda, que si la asistencia a congresos es una pérdida de tiempo, no nos asignan presupuesto, los salarios son indignantes, bla, bla, bla.

Diariamente lo mismo, las mismas historias repetidas, digeridas y redigeridas.

Luego la frase dando vueltas nuevamente en mi cabeza: “Reivindicaremos la imagen del Bibliotecario”.

Si, esa perorata ya la sabemos.

Entonces la gota que derrama el vaso es cuando me cuestionan: ¿Y dónde está la gente a la que SI le interesa?”

Hago mi expresión lo menos ruda posible y contesto: Aquí estoy, de nuevo hablo de los que realizamos la cotidiana labor de resolver los problemas de los usuarios, los que creemos que asistir a congresos nos da la oportunidad de conocer aquellas pequeñas cosas que podemos llevar a nuestras instituciones, aquellos en los que confiamos que los granitos de arena pueden hacer una playa entera.

No me importa que me llamen “Ilusa”, simplemente confío en lo que puedo llegar a hacer y me he casado con la frase del sabio George: “Somos inagüitables” [sic].

Y sí, lamentablemente a dónde voltees las personas te dicen que todo está del carajo (y más allá). Pero a final de cuentas no estoy, ni estaré de acuerdo con la frase de Ortega y Gasset en la que dice  algo así como: Yo soy yo, y mi circunstancia.  Por que yo soy yo, y yo decido que hago con, sin y a pesar de la circunstancia.

Claroscuro

Así de claro me ha quedado el encuentro entre tu y yo, hace ya muchas lunas. Entre los aullidos lastimeros lanzados al viento como fuegos artificiales.

Luego de esa declaratoria inaugural que hicimos bajo las sábanas, donde por fin y luego de muchos trámites y rituales, dejamos establecido que entre ambos no podría haber nada más que sexo.

No hubo mucho que agregar después de eso, tan sólo unas cuantas marcas al colchón que alquilamos para dar rienda suelta a nuestro instinto libertino. Mientras tanto, afuera el cielo  ocultaba nuestras huellas con la oscuridad y también con una fina lluvia que comenzó a hacerse más intensa a medida que nos convertíamos en carne de cañón/flor descarnada.

Tampoco pudimos hablar de poesía, lo único que nos importaba en ese momento era conocer los mapas estelares de la piel, marcar la distancia exacta entre los lunares de tu cuerpo y el mío, intercambiar susurros y gemidos, explorar una y otra vez el territorio mientras la crueldad de las manecillas del reloj lo permitiera.

Pero como todo tiene un límite, hubo que hacer una acotación final, al calce del contrato, que  al haber olvidado nuestras pertenencias profesionales, tuvimos que firmar con saliva y sal.

Ahora sólo restaba seguir el trazo efímero del humo del cigarro compartido, compartir la tibieza que a fin de cuentas acaba convertida en un intercambio gélido.

Tomamos nuestras pertenencias, intercambiamos un par de sonrisas y otro tanto de besos leves. De nuevo los papeles a sus portafolios y cerramos cada quien la puerta de nuestra vida.

A veces, aún recibo alguna noticia suya o quizás, que es lo más seguro, que sólo fueron figuraciones mías y que en realidad tu nunca has existido.

Aún así

¿Acaso piensas que mi vida está dedicada a beberte a sorbos?

Así te enfrento, vida. Con los puños en alto, siempre a la defensiva. Por que no estoy sola, tampoco caigo en el primer round.

Cuando pareciera que nado a la deriva sobre una barcaza mal hecha y sin timón, descubro que hay pequeñas cosas que siempre están flotando.

Así te enfrento vida. Contemplandote desde el terraplén, esperando que el sol acabe de ocultarse tras los techos de esta ciudad agresiva, con las tiras rojas manchando el cielo, atenta al las sombras que comienzan a hacerse más visibles, acechando, esperando el momento oportuno para envolverte dentro del caos que todos comentan.

Sin importar que haya huecos que he ido llenando de retazos y limosnas de amor. Sigo caminando, lentamente, pero he de confesarme que, a veces, también repto y me arrastro.

Aún así vida, te enfrento. No negaré que hay ocasiones en que me da miedo ver tu cara transformada en vacío; cruel y descarnada. Tampoco que me puedo quedar atrapada en alguno de tus intersticios al mas breve y cálido destello.

Pero así debe ser: Vida. Por que eres el sendero que debo recorrer para llegar a buen puerto, por que sin ti yo no podría existir.

Fantasía azul

Su conciencia de lo que llamamos realidad

está escasamente desarrollada…

angel

Esperaba encontrate, aqui de nuevo. Abrir la puerta y sentir tu presencia, tu mirada desnudándome, comenzar ese juego de fuerzas que se retan, que esperan el combate.

Quería verte avanzar hacia mí, decidido a jugarte el todo por el todo, a sacrificar ese absurdo término llamado tiempo. A desgarrarnos en piel y placer hasta caer rendidos en el hueco del mundo.

Ansiaba tus labios, saboreando cada rincón, entibiando mi piel, haciendo reaccionar mis sentidos aletargados. Seguir esas sutiles indicaciones vertidas en mi oído, decifrar los jeroglíficos que solían marcar tus dedos sobre mi.

Alcanzar por momentos a comprenderte, a caer en un espacio vacío, estático, solemne y cálido contigo aferrado a mi cuerpo y  a convertirme entre tus dedos en un torrente vivo que se escurra inundándote, llevándote hacia lugares profundos, sin tiempo

Fue en ese instante cuando descubrí que te habias convertido en una sombra escurridiza en donde la única realidad posible, era ese preludio que sonaba en el viejo fonógrafo que me hizo cruzar la puerta y detenerme en la esquina de esa extraña tienda de cosas antiguas.

12 de Noviembre, Día Nacional del Libro

“Bastaba pedirle una información, aunque fuese genérica, preguntarle por un personaje, una cita, un suceso y su memoria caminaba entre los estantes, soberana hasta encontrar el dato solicitado, como se saluda a una persona que descansa en otra estancia”

Siliato, M (2006) Calígula. Random House Mondadori S.A. de C.V.

animales-biblioteca

Hoy de nuevo es 12 de Noviembre, este año comenzaron el proyecto de Fomento a la Lectura en nuestra universidad. En las reuniones se ha planteado la posibilidad de “reivindicar la imagen” del Bibliotecario. Esto sale a colación precisamente hoy por que tradicionalmente los 12 de Noviembre se realiza una comida para los bibliotecarios que laboramos en el SUBA por que nuestra profesión está directamente vinculada con los asuntos de los libros.

El resultado es que hoy no habrá festejo, en realidad no habrá festejo ningún día del resto del año, tampoco nos han “reivindicado” y existen un sinnúmero de inconvenientes que nos muestran una realidad opuesta a lo que vivimos diariamente en las bibliotecas.

Al margen de los asuntos burocrático-administrativos, creo que son pocos los bibliotecarios del sistema que realmente tienen esa vocación. Los mismos colegas caen en la rutina, en la inercia que se remite al hecho de prestar y devolver los materiales, cuando hay otros servicios que ofrecer.

Entonces es cuando vemos que nuestra mala fama crece y cuando llega una ola de aire fresco que trata de sacudirlos, es muy difícil que quieran salir de su estado de confort.

Hace falta que estemos convencidos de la importancia de la labor que desempeñamos dentro de las Bibliotecas, las IES deben aprender que los modelos educativos basados en competencias son los primeros en los que deben atender la calidad de los servicios bibliotecarios que ofrecen.

La idea del consejo de Fomento a la Lectura es buena, pero creo que la reivindicación comienza desde los mismos bibliotecarios, desde la convicción de llevar a cabo nuestra misión diariamente.

Por eso lo digo nuevamente.

YO soy bibliotecaria, por profesión, por pasión y por gusto.

El libro rojo

… Y entonces sacó su libro rojo de la maltrecha cajita, abrió la obra despastada y comenzó a leer los poemas de León Felipe para mí.

tal como “El llanto que se niega también vale”

Y el Testamento, loqueros… relojeros.

libros_pila[1]

Fríos estacionales

Hay noviembres vagos, que llegan con un frio rabioso luego de los octubres de licántropos. Otros tibios que se van enfriando junto con la penumbra temprana.

A veces se hace más obvio el suéter grueso y la chamarra ligera, pero más allá de eso, se encuentra la búsqueda de la calidez perdida.

El amarillo del jardín se va apagando, las hojas siguen cayendo, formando tapices caprichosos y sonoros. Es momento de vagar y perderse por momentos, de buscar la tibieza, de cubrirse de abrazos bajo las cobijas, de tibiar las sábanas antes de dormir.

Llega el tiempo del letargo otoñal, previo al invierno que ya nos ha dejado clara su inclemencia, plantando súbitamente un hielo matutino que ciertamente duró muy poco, pero no por eso menos cruel.

Hay noviembres vagos, traviesos, apetecibles, de tardes de sillón, charlas y amor.

dark gio

contemplando

Juego con las manos abiertas,

atrapando los pedazos que caen,

lágrimas categóricas, silencios fragmentados.

Envuelta en la piel del mundo

un mundo sórdido, apagado,

materialista, evasivo.

Juego con las manos abiertas,

mezclando los colores en una paleta seca,

intentando dibujar un mundo nuevo.

Registros

Surgiste de pronto desde algún lugar inactivo de mi mente, estuviste mucho tiempo encerrada en los registros. Quizás fue una sacudida lo que te lanzó hacia afuera, a la parte consciente, al estado alerta en el que suele converger eso que se llama realidad con los sueños.

Fue el embelezo, el extravío, el anhelo, melancolía o retroceso. No importa que nombre tengas, pero estas ahí, de nuevo adoptaste tu forma material, deslizándote suavemente entre las líneas paralelas del pentagrama.

Para ser sincera debo confesar que nunca te fuiste del todo, seguiste ahí como murmullo, latente, esperando cualquier intersticio para regresar, tímida pero triunfal, demostraste tu perseverancia: me ganaste.

Paulatinamente te apropiaste del anonimato de las sombras, te ocultaste entre los ecos vagos de las noches insomnes, quedaste grabada en las carpetas del viejo ordenador. Ahora estás aquí, cerca, revestida de madera, chapada en metal plateado, ceñida de caña.

Ni siquiera me posees, simplemente estás ahí, utilizandome como argamasa para modelar de nuevo a la resquebrajada imagen, para devolverle su forma al temple que se había desmoronado.

Las hormigas-notas recorren de nuevo sus caminos, se transforman en leves sonsonetes que algún día llegarán a convertirse en melodías completas.

Estás ahí, siempre estuviste ahí.

Tú; música que inunda,

que silba,

que vibra,

que vive,

que guía,

que acompaña.

notas-musicales