El mundo puede dar un giro de 360°
Las volutas ascienden presurosas, van dejando un aroma a incienso que impregna el ambiente. Así los días se han ido volando. El cansancio se pega en el cuerpo, hasta dejarlo adolorido. ¡Pero si no ha pasado ni un mes desde que volvimos al trabajo! ¿Qué estará pasando?
Me advierten de un punto de quiebre, pero es difícil evolucionar cuando traigo arrastrando a un demonio que hiede y pesa demasiado.
-¡Ay sí, exageras ninia! Me dice una persona que no tiene pareja, faes y vive con sus padres. Creo que cuando uno vive para sí mismo, es muy fácil juzgar a los demás.
Luego el teléfono suena. Pendientes aquí y allá.
La semana se va complicando. Creo que llega un punto en el que el que confergen como filtrados a través de un embudo, bastantes complicaciones.
Afortunadamente llega el fin de semana y a pesar de haber recibido una llamada de trabajo a las 20:00hrs es momento de dejarse dominar por las cobijas, el silencio y la calidez de una noche de viernes.
Ahora todo va tomando un tinte gris, que en mucho mejora la obscuridad semanal.
De cualquier manera hay que volver a encontrar cierto equilibrio, no permitir que el cuerpo reciba todo el cansancio mental de un golpe, que un demonio arruine mi vida o que un trabajo consuma mi existencia.
Debo regresar al: “Es imprescindible que cuides de tí misma”
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica


