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APOCATÁSTASIS

Retorno de todas las cosas o de cualquiera de ellas a su primitivo punto de partida.

10. Tanatos: No fue una línea recta


“Niña cuando yo muera, no llores sobre mi tumba. Canta sones alegres mamá, cántame la Zandunga. No me llores no, porque si lloras yo muero, en cambio si tu me cantas, yo siempre vivo, yo nunca muero” Canción popular.

En la vida planeamos que todo será una línea recta, pero a final de cuentas acaba convirtiéndose en un meandro. Por eso lo mejor es fluir, porque el agua adopta la forma que la contiene para poder superar la adversidad.

Hace un año inicié un camino muy interesante a través del conocimiento del último paso por esta vida. En ese primer acercamiento hice una reflexión sobre ¿Qué me trajo aquí?  Ahora sigo teniendo un montón de preguntas, pero ha sido un caminar en el que he soltado, he aprendido a desapegarme y a ver de otra forma lo que significa el día a día.

También he muerto y el dolor a veces me ha impedido por un tiempo avanzar, pero aún me quedan cosas por hacer en esto. Sé que es apenas el inicio de algo más, algo que me ha llevado a escarbar aún más profundo entre los huesos, a iniciar con las manos en la tierra para poder ver las raíces, en comprender que las plagas matan lo que con tanto cuidado hemos intentado proteger.

Ahora soy consciente de que no tengo la capacidad de impedir el dolor de las personas que amo, ni de las que están a mi alrededor, sin embargo,  tengo algunas herramientas para acompañarlos y para entender sus procesos. Más amor, más comprensión. ¡Qué se yo de sus noches! Tantas noches, como lo expresa Marcela Serrano.

“Pienso en las noches de las mujeres: que gran injusticia son las noches de las mujeres, las únicas del hogar cuyos ojos son permanentes lámparas encendidas, oídos escrutadores, atentos al acontecer de las tinieblas…”

Aprendí que nos enseñan desde pequeños a ganar, a luchar a ser el número uno, pero nos limitan el proceso de duelo por pérdidas, nos guardamos las lágrimas, los dolores y salimos a la calle con un máscara que todo lo oculta. Ahora, libero todo aquello que me duele y le permito manifestarse cuando llega, para no contener, para no permitir que se llene tanto el cuerpo que al desbordarse destruya todo lo que se ha avanzado.

Lo mas pesado de mi existencia ha sido llevarme a mí misma a cuestas en vez de agarrada de la mano, y definitivamente no es mi papel cambiar a nadie.

En este cierre de ciclo, me siento profundamente agradecida con la oportunidad que me brindaron, para ayudarme a comprender que sigue habiendo vida y que la muerte es también una puerta.

simbolosFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Estas reflexiones son parte de los resultados personales del Diplomado en Tanatología que ofrece el Centro Tanatológico de Chihuahua A.C.

  1. Tanatos: ¿Qué me trajo aquí?
  2. Tanatos: Buscando el para qué
  3. Tanatos: Morir
  4. Tanatos: De los pequeños
  5. Tanatos: Cuidar hasta el final
  6. Tanatos: El voluntario adiós
  7. Tanatos: Etos
  8. Tanatos: Eso que podemos llamar espíritu
  9. Tanatos: Legado
  10. Tanatos: No fue una línea recta

Melódico


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Fuente de imagen: En femenino

Acordes rugidos, las líneas torcidas de un pentagrama dibujado a vuela pluma. Una clave de sol apenas sostenida en la segunda línea, a punto de despeñarse hasta volverse un DO.

Pero los sonidos se han ido cayendo y callando, como en desvandada dejando que esos silencios a cuatro tiempos vayan ganando más compases.

Dodecafónico, son más notas de las que recuerdo, microtonal que aturde de tantos fragmentos lanzados al oído. Un pabellón irritable tratando de impedir que el sonido llegue al martillo y al yunque.

Es el contraste, una armonía desarmada, vuelta pequeños chillidos, menos de una nota, cascada triste.

Una retahila de incoherencias causadas por la falta de secuencia donde el 4/4 va del prestísimo al largo y luego nos revienta en un pianísimo al que tenemos que ponerle mucha atención porque nos hemos colgado de cada una de las líneas y le hemos roto desde las redondas hasta las semifusas.

Ese noticidio apenas es un bosquejo de la locura que nos va procurando un tal Satie.

 

Paranoia digital


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Fuente de imagen: Internet

Tengo una amplia huella informativa en la red, pedazos de mí se esparcen en varios sitios, desde el correo electrónico hasta los vínculos asociados a mi profesión. La infósfera me ha capturado. 

Esta huella tiene alcances que no imagino, son datos que se dispersan rápidamente y hablan de quien soy en un espacio paralelo a mi realidad.

Como si fuera un rompecabezas que se puede armar sin mi concentimiento y del cual no somos conscientes.

Es la imagen, la palabra, incluso son los datos que no se publican abiertamente pero que están ahí, en un servidor lejano, en una nube.

Esto nos lleva a pensar la trascendencia de la información en esa era, que los teóricos indican que debe volverse conocimento.

Por lo pronto, es sólo esta paranoia de estar desnudo en el vacío, que a la vez es un tirabuzón cuántico de información que quizás acabe convertido en un agujero negro.

Aniversario


“Y esto que escribo soy yo”

Murakami, H.

Hoy, este sitio cumple 9 años. Se han vertido muchas letras desde el 2007. Cada año es diferente, pero la escritura (aunque sea algo personal) es una actividad que requiere constancia.

Si bien, no es un espacio literario y esta Palomilla no es escritora, ha habido un poco de todo. Desde los pequeños poemas, breves ensayos, reflexiones, actuares, fotografías y retazos de existencia. Sentires, andares y ventanas de ideas que aún se arrastran con harapos pero quizás lleguen a tocar a alguna persona.

También, estoy convencida de que la escritura, es una forma de sanar, de reordenar ideas, de compartir aún en las distancias y los abandonos.

¡Aho por ser afortunada y poder escribir!

Un año más sin la certeza del futuro, porque lo único que tengo es el presente.

porcheFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Compás


6.fuego
Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Te veo, en la distancia. Estás ahí, como siempre, como cada noche. Me acerco buscando tu mirada, con el sabor a ron aún en los labios.

Es la perfección del instante lo que me tiene aquí, es tu brazo alargándose hacia mí, es mi cuerpo que se derrite a cada paso.

Me detengo un instante, para corroborar que es real y pienso en el consejo de Kim…

Rozo tus labios, levemente, como intentando contener el vendaval de mi entrepierna, la tempestad en mi pecho, el huracán de mi cabeza.

Entonces, empiezan los primeros acordes, arrastrándome a tus brazos y te vuelves ese compás, el ritmo, los pies guía y el descubrimiento de la noche para los dos.

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