Publicado en Cuenterías

III. Dígame usted


Lady in red by Godlike

Fuente de imagen: My modern met

Dígame lo que me es propio maestro, porque hay tantas normas contradictorias que me confunden. Creo que eso de ser mujer es algo que no me da correspondencia. He estado tanto tiempo oculta de mí misma.

Quizás no he encontrado el conjuro correcto, de borrar este cuerpo que me pesa. Busqué infinidad de veces dentro de las letras, algún lugar al que pudiera asirme en esa empinada cuesta. No había suficientes aristas, tampoco concordaba con esa descripción meramente física que define a la mujer como un estereotipo anquilosado.

 Dígame maestro en dónde quedo. Si bien es cierto que tengo una matriz que sangra, también siento el corazón que tiene rabia, el sonido de los tambores recorriéndome el cuerpo y las manos listas para empuñar la espada.

Tal vez todo sea en vano. Terminaré pues envilecida de soledad, porque resulta que no puedo estar en ningún lado. Estoy fuera de todo y lejos de todos. Llevo cargando la soledad aún entre la muchedumbre.

Dígame maestro en qué he fallado. Porque se me ha domesticado injustamente y aún llevo cadenas que me arrastran hacia los obscuros pozos donde he encerrado temporalmente a mis demonios.

El maestro le entregó una caracola, que guardaba dentro de sí el sonido del mar y le dijo: ¿Acaso las olas están quietas, preguntan hacia dónde deben ir? No, tan solo rompen una y otra vez sobre la playa, triturando las rocas que con el paso del tiempo llegan a convertirse en fina arena. Así eres tú.

Dígame usted   IIIIIIIVVVIVII

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

3 comentarios sobre “III. Dígame usted

  1. ¿Recuerdas a Quirón? Hay marcas con las que nacemos, heridas que nunca cicatrizan aunque sea posible vivir con ellas,,,cuando aprendes cuáles son esas marcas…es más fácil aventurarte con todo su pesada carga…

    (y no, esto no tiene nada de trivial, lo que ha de suceder es que no entienden lo que escribes, tal como si hablaras en otro idioma…y no puedes culpar a la gente por tener poca capacidad y corto entendimiento)

  2. No me queda claro si está cuestionando ¿por qué se me ha domesticado injustamente? Si ese es el caso, entonces no hay respuesta, porque ya con tratarse de una domesticación no buscada, pedida ni anhelada, eso sólo la hace injusta, los cuestionamientos quedan fuera porque nadie tiene una respuesta satisfactoria y mucho menos justa.
    Lo que queda sólo es la liberación.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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