Publicado en Reflexiones de la Palomilla

No es para reírse


Esta tarde compré un libro que tiene un título interesante:

“Gordas: Historia de una Batalla” de Isabel Velázquez.

Una serie de cuentos cortos con la temática de la obesidad femenina, como la autora lo expresa:

“Este no es un libro testimonial.Tampoco es una compilación de recetas para la autotransformación. Es un ejercicio creativo…”

Entre las historias, por demás mordaces y hasta crueles, que buscan provocar en el lector una reacción reflexiva sobre  este tema, me tomé la libertad de transcribir una parte del cuento “Cómo fotografiar a la mujer panzona”

Etología de la mujer panzona

Hábitos: omnívora, con preferencia por los azúcares y los carbohidratos complejos. Come poco o se niega a comer en presencia de otros miembros de su manada, pero cuando está sola consume suficiente alimento para protegerse de hambrunas, plagas y sequías.

Apariencia: pernil ancho, pezuña recortada. Paleta prominente. Johnson ha documentado que aquellos ejemplares que presentan glándulas mamarias desarrolladas tienden a curvar los hombros hacia el frente acaso para protegerlas u ocultarlas. La mayor parte presenta rayas verticales en el cuerpo, aunque en época de celo visten de negro para atraer al macho. Según registros hechos por Mariotto en la  costa de Córcega, en rarísimas ocasiones algunos ejemplares visten estampados coloridos. En todos los casos de este tipo que han sido documentados, el resultado ha sido siempre que dichos ejemplares terminan devorados por las hembras de otras especies.

Capacidad para la mimesis: aunque ya nos hemos referido a este tema a lo largo de estas páginas, aportaremos  aquí algunos datos nuevos sobre el particular. La mujer panzona prefiere ser observada sólo lo estrictamente necesario. Desconfía de los espacios abiertos y los elevadores, prefiere las esquinas en las habitaciones llenas de gente y evita en lo posible las superficies reflejantes. Suele con fundirse con el papel tapiz y es capaz de atravesar un campo de entrenamiento con 350 marines, sin que ninguno de ellos recuerde haberla visto.

Si bien el estilo jocoso del texto y la simulación del esquema rígido cientificista puede causar gracia, estos textos son una crítica directa hacia una sociedad que enfatiza mucho el aspecto y minimiza las capacidades intelectuales de las mujeres.

También maximiza el estereotipo de la mujer obesa y sus intentos absurdos y extremos por lograr una figura artificial de acuerdo a los estándares mercantilistas.

Aclaro que estoy a favor de la salud y el cuidado que los individuos tienen de sí mismos, sin embargo ahora es complejo encontrar ropa adecuada para mujeres de complexión mediana en donde la talla 36 ya se considera como “extra” y la talla 9 como lo óptimo. Las mujeres se esfuerzan tanto por mantener su peso que acaban dañándose a sí mismas.

Además es lamentable que entre las mismas mujeres se fomente esa discriminación y se eduque a las niñas para cumplir con ciertos estereotipos absurdos en vez de enseñarles a vivir una vida sana, sin necesidad de sufrir a causa de la mercadotecnia que llega incluso a marcarlas a través de comentarios que las minimizan como personas.

Volviendo al libro, vale la pena explorar cada una de las concepciones que forman las historias, quizás en algunas de ellas nos sentiremos identificadas, quizás habremos escuchado frases similares, o podamos compartir nuestras apreciaciones y formar un razonamiento crítico sobre el tema que sigue en voga.

¿Usted que opina?

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

2 comentarios sobre “No es para reírse

  1. Definitivamente siempre las castas dominantes serán las que definan nuestros estándares y los que no las sigamos nos encontraremos fuera de la ley de la moda y las buenas costumbres sociales, pero ante cualquier caso de maltrato social definitivamente nuestro mejor héroe rescatador es la autoestima que nos hace ver que si bien no seremos el perfecto ejemplo de métrica y estética occidental, somos seres que nos encontramos agusto con nosotros mismos y eso, es lo más importante pero sin rayar en el falso autocomplacimiento que nos lleve a hacernos daño, siempre es bueno saber nuestras limitaciones y aspiraciones y si no estos agusto con alguna luchar para estarlo.

    Saludos Palomilla-San

Platícame que piensas de lo que escribo.

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