Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Algunas nuevas razones para no leer


“He visto a las mejores mentes de mi generación deshechas por los libros inútiles, por una poesía que no sirve para nada, malgastadas en ensayos que no dan puntos para el currículo”.

“La literatura deja marcas, qué duda cabe. Abdómenes prominentes, traseros planos, una vista gastada por las páginas.”

Letras Libres: Tediósfera

Me topé con un artículo titulado “Vive sin libros” (1) de la publicación Letras Libres, en el cual atinada y sarcásticamente se hace énfasis en las implicaciones que tiene ser bibliófilo.

Quizás le falta agregar que es difícil contar chistes graciosos en reuniones, que se nos denomina con términos peyorativos o que se reclama acremente la falta de interés por otro tipo de actividades, además de que otros individuos creen que sólo se vive de los personajes de las historias. Qué somos descuidados en nuestra apariencia, que vivimos “en las nubes” y que rara vez nos conectamos en alguna conversación con las personas “reales”.

La verdad no tengo la certeza de cómo comenzó en mí este delirante vicio que me ha llevado a llenar mi “Egoteca Palomillezca” con los doscientos títulos más significativos, además de agregar los del año en curso. Tampoco que me haya hecho adicta a las novelas, especialmente latinoamericanas y un poco a la poesía.

Recuerdo a mi madre y a mis abuelas contándome historias, además de mi pequeño librero con libros de hermosas ilustraciones y la colección de “Cuentos de hadas”.

Mis manias me han llevado a hacer cuentas y en realidad si hago el cálculo a partir de la edad en la que aprendí a leer, sólo habré leído un promedio de 7 libros por año, dentro de los cuales sólo he incluído los que he leído completos y que me gustaron, más o menos a partir de los 14 o 15 años.

Algunas personas han argumentado que pierdo mi tiempo, que ese tipo de literatura no deja ningún aprendizaje. Pero yo creo que atinadamente Doris Lessing pudo conceptualizar la idea al decir: “Veo a los escritores de cada país como una unidad, casi como un organismo que fue creado por su sociedad como medio de examinarse a sí misma”. (2), por lo tanto las ideas de los escritores, sea el género que fuera, nos proveen de una visión muy particular del entorno en el que viven.

Quizás fue esa necesidad de volar por mundos nuevos lo que me llevó a hurgar por las páginas. Lo confieso, también he caído en letras de ocio (cuyos títulos no revelaré) y otras obligadas, donde la pedagogía dentro del aula tiene una profunda escisión con la realidad extramuros.

Así me he ganado varios apodos y las personas tienden a asociarme con un libro, como si éstos formaran parte de mi indumentaria. Entre mis manías están cargar habitualmente el libro en turno en mi bolsa y hojear casi cualquier texto que parezca interesante.

Puedo ser Grinch, huraña, posesiva incluso agresiva, pero si quieren armonía, deben dejar mis libros en paz.

Mientras tanto me dedicaré a seguir deglutiendo una a una las “Historias de Brujas” que quedó entre los libros rezagados de este año.

¡Hasta que las letras nos consuman!

1.Vive sin libros. Letras Libres  [En línea] Disponible en: http://letraslibres.com/blogs/tediosfera/vive-sin-libros [Consulta: 18/12/2011]

2. Lessing, D. (2007) Las cárceles elegidas. México: FCE

Fuente de imagen: Randomwire

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

6 comentarios sobre “Algunas nuevas razones para no leer

  1. sufrimos del mismo bien… y me enorgullece decirlo…
    una vez alguien me dijo que los que leemos no pensamos, dejamos que los demás piensen por nosotros… claro que le eché por tierra su argumento bien fácilmente…
    yo agradezco el vicio a mi madre, una devoradora de libros también…

    un placer como siempre leerte

  2. Pues si, hasta la gente de las lavasolas me ven raro porque en vez de ver la tele me encierro en mi mundo con un libro, hasta que pasa la media hora de lavado, meto la ropa a la secadora, y luego otra media hora de secado en donde, por lo general, dejo las secadoras industriales sobrecalentar la ropa, encojer algunas prendas, agrandar otras, aflojar tejidos, porque estoy encerrada leyendo. Ni modo, somos especímenes raros, de esos que leen todo lo que cae en sus manos, para bien o para mal (muchas veces para mal, jajaja, hay tantas lecturas malas de las que me arrepiento, podría haber leído obras mejores). En fin, esperemos que el futuro de nuestra especie no sea la extinsión. Quien no ha reído por las peripecias de los personajes, quien no ha sufrido con sus desventuras, quien no ha llorado la muerte de un personaje eternamente adorado, no sabe de lo que hablamos.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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