Publicado en Mundo faerico, Reflexiones de la Palomilla

Reandando el camino


Fuente de imagen: Tae Kwon Do

Ese año fue diferente, aprendí a convivir más con personas de mi género, cosa que me resulta demasiado compleja, tambien a hacer  actividades que nunca había experimentado.

Si bien me agradó mucho descubrir lo difícil que puede llegar a ser el juego con las pelotas, el tapete y las pequeñas pesas, algo faltaba. El Tae Bo era una imitación barata, no fue suficiente, tampoco el baile (aunque eso mitigaba mis ganas por aprender a mover con sincronía mis dos pies derechos). Necesitaba ese reposo para saber lo importante que se había vuelto en mi vida.

Quizás sea lamentable que haya encontrado esa brecha del camino muy tarde en la vida y no digo tarde para iniciar, sino para lograr competir.

Aunque a pesar de que mi edad es mucho más alta que la de la mayoría, ese no fue impedimento para intentarlo. Es impedimento para lograr un nivel mínimamente aceptable, pero no es imposible.

Fueron varios años en los que paulatinamente me fui enamorando del camino del puño y el pie. Así el Tae Kwon Do, me ha dado muchas satisfacciones.

No es el hecho de subirse al tatami y pelear, tampoco el hecho de patear hasta el cansancio. Es más bien el camino para vencerse a sí mismo.

Así, cuando estás frente a frente con el yo opuesto imaginario, se descarga la adrenalina y junto con el grito y la patada surge esa energía que todo lo transforma.

Es ese sentimiento de que cuando el cuerpo está a punto de llegar al límite, existe un jalón que surge desde dentro y te quema. Entonces se convierte en una patada.

También éste se ha mezclado un poco con otras enseñanzas que han llegado. Alguna vez algo de Kung Fu y Karate, además del juego mínimo con el Krav-maga. A veces quisiera probar algo más y me dedico a husmear en dojans, dojos y otros lugares.

Seguramente no soy de las mejores, tampoco tengo la condición física para eso, pero el hecho de subirme a entrenar al tatami me da una inmensa alegría.

Así que luego de un letargo de un año, he vuelto. Ya hay de nuevo dolores de pie, alguna que otra pequeña molestia y el crujido de cuello se ha vuelto quizás más recurrente.

Pero no importa, seguiré avanzando a mi ritmo, porque no he encontrado ningún otro espacio que me de la satisfacción que encuentro ahí.

He regresado al camino, ese camino del puño y el pie.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Un comentario sobre “Reandando el camino

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