Publicado en Mundo faerico, Taller

Me gusta que leas


Queridos faes:

Hoy nos contaron la historia de un hombre preso, al que su hija le regaló un árbol lleno de pájaros “encubiertos”.

Era tan triste, porque a veces también he estado presa. No en una prisión física, sino en prisiones que uno va construyendo.

Pero así como esos pájaros, llegaron las historias. Desde que recuerdo a mi alrededor hubo hadas, duendes y príncipes. También dragones, brujas y hechiceros malvados.

Luego fueron los señores filósofos como el imperturbable Kant o el interesante Blake. Y les sucedieron los rusos, franceses e ingleses con su Príncipe Feliz, su Sepulcro de los vivos y su Madame Bovari.

Hubo mas, muchos más entre Jim Morrison hasta Belli. Pero cada ventana de palabras me permitió salir a volar. Precisamente como los pájaros, sin importar las rejas, las tardes nubladas, las noches solitarias.

Por eso procuro regalarles también a ustedes esas ventanas, que ustedes escojan cuál quieren abrir, de qué color es, cómo disfrutarla y que se asomen a nuevos mundos, tantos mundos como ustedes quieran.

Que las letras inunden su vida.

Los ama hasta el infinito y más allá.

Palomilla con alas de palabras

Fuente de imagen: W. Chaverri

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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