Publicado en Cuenterías, Taller

El fin, de este fin


¡Qué extraño! – dijo la muchacha, avanzando cautelosamente – ¡Qué puerta más pesada! La tocó, al hablar y se cerró de pronto, con un golpe.

-¡Dios mío!- dijo el hombre- Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!

-A los dos no. A uno solo – dijo la muchacha.

Pasó a través de la puerta y desapareció.

Fuente de Imagen: Cabayol

El hombre quedó anonadado al ver desaparecer a la muchacha. Tocó de nuevo la puerta, era de madera sólida.

Del otro lado escuchó una voz que le decía.

-Nada es como parece, acuérdate de Blake.

Entonces abrió la mano y se concentró en ella, la vio volverse transparente, mientras un calor comenzaba a inundarlo. Escuchó un leve crujido y supo que era el momento.

Colocó su dedo sobre la puerta y éste se deslizó como si nada. Poco a poco logró atravesarla y al pasar al otro lado, vio a la muchacha que le sonreía diciendo.

-Todo es infinito.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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