Publicado en Mundo faerico, Reflexiones de la Palomilla

Pata de perro


Los pies nos llevan de aquí para allá, somos andariegos. Vivimos a gritos y a sombrerazos; encarrerados. Pero hay ocasiones en que esos pies nos sirven para otras cosas.

Me prohibieron usarlos para pelear, me dijeron que era necesario hacer una pausa, pero los meses pasan y la pelea llama, el dojo me grita que vuelva cada vez que paso por ahí.

No hice caso, me ganó la diversión, la adrenalina del juego, la tarde de nubes y viento fresco. Me ganaron las ganas de lanzar patadas en la arena, de sentir la fuerza que necesita ser liberada. El asunto fue mi irresponsabilidad, no cubrí adecuadamente mi guardia.

Ahora, a punto de concluir uno de los meses más espantosos de los ùltimos años, para cerrar con broche de oro una lesión capsular metacarpial derecha, en pocas palabras el pulgar se me salía a cada rato.

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Así que a tomarlo de la mejor manera, hacer las tareas cotidianas un reto, manejar una odisea, lavar trastes una serie de estratagemas. Pero ¡quien dice que todo está perdido! Yo vengo a ofrecer mi corazón, ese tiene un torniquete y unas cicatrices que aún supuran, sin embargo, late.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Un comentario sobre “Pata de perro

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