Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Bocaditos de la FIL


arco2Fuente de Imagen: Palomilla Apocatastásica

Era la tarde en la que el Mensajero de los Dioses se escapó del Olimpo para llevarme hasta el Arco Azul.

Ya nos habíamos visto, pero el tiempo apremiaba. Era necesario charlar con calma. A la luz de la luna llena, nos dirigimos hacia un lugar azul, donde las palabras fluyeran mejor.

Era precisamente el Mensajero, quien conocía el valor de estar en ese espacio. El sonido del mundo, el latido bajo nuestros pies que se hicieron ligeros.

La anturia, la heliconia caían delicadamente atrayendo nuestras miradas, era una página más escrita en nuestro pequeño libro.

Había ahí más hilos para seguir bordando una historia que empezó hacía tiempo. Nos reconocimos una vez más como iguales, con pasos acompasados en esa melodía que nos permite encontrarnos.

Confío en que tendremos más ocasiones de estar juntos, recorreremos nuevas rutas y quizás, en algún momento, podamos decir: Esta historia tiene un final muy feliz.

gdl1Fuente de imagen: Palomilla Apocastastásica

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Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

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