Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Eran esos asuntos torcidos


Luego uno asume que hay cosas que no existieron, pero están tan grabadas que una noche cualquiera, algo sacude tu memoria y descubres que fueron reales.

Allá por los 80’s nos volvían locos unas asquerosas tarjetas coleccionables llamadas Garbage Pail Kids. Ahorrábamos las monedas que podíamos con el fin de comprar los sobres que contenían tres de ellas y luego como todos buenos chavales, nos dedicábamos a canjearlas.

A y yo hablábamos hace meses de estas perversiones infantiles. Ese afán por lo grotesco, lo escatológico y que también ella recordaba haberlas coleccionado.

Esa idea me quedó como en el limbo por otro lapso, hasta que hoy en un flashback de mi mente, me llegó la imagen nítida de una niña nadando en un charco de sangre producto de una herida en su dedo. Sabía que existía. No podía ser un mal sueño.

La verdad no puedo decir a  ciencia cierta cómo es que llegaron a venderse en las tiendas cerca de nuestra escuela, ni tampoco si causaron un furor inmediato.

Lo que si recuerdo es que un mal día las descubrieron nuestros padres y las destruyeron. Quizás los maestros fueron los que alertaron a nuestros padres y ahí acabó la historia. Resta decir que sufrimos mucho al perder tan arduamente conseguido tesoro.

¿Las recuerdan?

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

5 comentarios sobre “Eran esos asuntos torcidos

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