Publicado en Cuenterías

No quiero escribirte


danielazekina

Fuente de Imagen: Daniela Zekina

Tomó la pluma y quiso plasmar algunas palabras, la agrafia le impedía unir los pensamientos con las letras. No había conexión posible entre unas y otras. Se asomó por la ventana, mientras escuchaba cómo las gotas de lluvia golpeaban en la ventana.

Hacía tiempo que su mente había entrado en una especie de vacío, primero pensó que era un olvido sin importancia, pero con el paso de los días se fue dando cuenta de que le era cada vez más difícil escribir frases.

Quiso contentarse con algunas lecturas, pero los párrafos volaban frente a sus ojos y lo que ahí estaba escrito era incomprensible, ilegible, una serie de grafías sin sentido.

No dijo nada, pero las mañanas laborales se le iban complicando, tartamudeaba con mayor frecuencia, no bastaba el teclado para tomar las notas que requería.

A veces suele pensarse que esas son cosas que le ocurren a otros, que es algo tan improbable, que no tiene nada que ver con una persona ordinaria que vive la vida lo más apegado a una serie de normas autoimpuestas.

Cerró los ojos, pensaba en que quizás pronto llegaría el momento en que no podría siquiera pronunciar las palabras, que éstas quedarían encerradas en su mente, se irían transformando en una serie de sonidos sin sentido que únicamente ella podría comprender.

Sus latidos se hicieron más pausados, volvió a su estado larvario, donde ese líquido amniótico fue envolviéndola. Un latido más fuerte la arrullaba, ahí no era necesario un lenguaje establecido, sino esa información que pareciera dispersa, iba filtrándose a través de esa membrana. Fue cuando descubrió que no era que sus palabras se hubieran borrado, sino que se integraban a otro tipo de lenguajes más amplios.

Ahí todo fluía como un conjunto de haces de luz y sonidos armónicos que transmitían tranquilidad y a la vez invitaban a permanecer en ese estado dicotómico, primitivo y evolucionado al mismo tiempo.

Escuchó su nombre, tan lejano como una leyenda que hubiera quedado guardada en la profundidad de su memoria. No supo precisar si eran rezos, llantos o cantos.

Abrió lentamente los ojos y sintió como el aire llenaba sus pulmones, se vio de nuevo frente a la misma ventana, el sonido de la lluvia parecía ahora más un susurro.

Notó que sus manos estaban llenas de tinta, al igual que las paredes, el piso, los muebles, las ventanas, su ropa y ella misma. Era tinta, todo tinta, todo palabra, todo lo que ella fue y sería a partir de la lluvia y su retorno al sonido.

Anuncios

Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s