Publicado en Apocatástasis

El regreso de las palabras


“Si tu y yo tenemos una manzana cada uno y la intercambiamos seguiremos teniendo una manzana. Pero si tenemos una idea y la intercambiamos tendremos dos ideas cada uno”  

Shaw, B.

Todo inició con un mensaje: “No sé como le vas a hacer pero mañana me tienes que conceder un café de mediodía. No te quitaré más de quince minutos

Entonces sucedió, fueron muchos más de quince minutos, fueron años que pasaron en un parpadeo.

Fueron las palabras fluidas, luego las imágenes que de ellas emanaban. La sonrisa y la sorpresa.

Era una hoja, con tinta azul, que contenía la transcripción de un texto, firmado y fechado por mí hace diez y siete años.

Por esos días de mi adolescencia, llena de ideas de la India, leía a Rabindranath Tagore.

La luna nueva, Mashi la hermana menor, El nacionalismo. De ahí, sin mi formación bibliotecaria aún, copie  El Crepúsculo del Siglo.

En ese texto se plasma el sentir ante una nación vejada, herida, que sin embargo conserva el orgullo por su patria y exalta a la exigencia de su respeto.

“No os avergoncéis hermanos míos de alzaros ante el soberbio y el poderoso, con vuestro blanco manto de sencillez/ y sabed que lo enorme no es grandioso y que el orgullo no es eterno”

La hoja de cuaderno estaba entre sus manos, como una muestra de la perdurabilidad de las palabras. De una parte de mí, cuya curiosidad se centraba en aquel momento en la India y todo lo que implicaba, no sólo a través de los textos de Kipling, sino de Tagore con su fina descripción de la vida.

Además de la sorpresiva aparición de mis propios trazos, ofrecidos como un regalo.

Tanto tiempo duraron esas ideas cuidadosamente preservadas y conservadas, con una letra de molde muy clara, de trazos redondos y breves.

¡He cambiado tanto! Ahora las letra toman nuevos rumbos y quedan suspendidas en pequeñas hojas de libretas que a veces son difíciles de descifrar incluso para mí.

Sin embargo, ese aparentemente frágil soporte, guardó no sólo un texto, sino toda una historia, un contexto, una amistad que aún perdura y que está viva a pesar de los años.

Entonces, también fue el colibrí. Gracias A.O. por conservar y preservar los trazos de aquella que fui.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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