Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Intentos por entender la literatura japonesa


“Tengo la sensación de que escribiendo muchas cosas sobre muchas personas también comprenderé claramente lo que yo siento”

Yoshimoto, B.

flor_cerezo

Fuente de imagen: anime ja nai

No tengo mucha experiencia con literatura japonesa, salvo la de Mishima, Yoshimoto y Murakami, desconozco más autores.

Sin embargo, todos muestran rasgos similares, característicos de la cultura japonesa y símbolos que no pueden quedar al margen.

Tokio, como el centro activo, inmisericorde donde cohabita la modernidad con la miseria.

Historias antes y después de Hiroshima y Nagasaki, el horror que dejó marcada a toda una sociedad, el contraste entre las tradiciones ancestrales y la vida actual, la belleza de las flores de cerezo que caen y un sinnúmero de imágenes que lindan entre lo real y lo fantástico.

Japón vive en las páginas de estos autores que rompen los estereotipos y nos ofrecen una panorámica de las personas reales. Sin embargo, esta característica, no les impide expresar el animismo e incorporar seres intangibles, fantasmagóricos que entran y salen de la historia como en sueños.

En el caso de Amrita, curioso libro, con chispazos de ideas brillantes, pero lento, como una laaaarga introspección hacia un mundo lleno de vivos y muertos ubicados en el mismo sitio.

Sin embargo, esa introspección nos va llevando hacia situaciones que podrían haber sido nuestras. Al igual que Mishima y Murakami, es difícil establecer una línea divisoria entre lo posible y lo imposible.

Los objetos llegan a convertirse en sujetos y los sujetos a vaporizarse en instantes dejando rastros y mensajes de la vida que concluyeron, pero de la que no quieren desprenderse del todo.

Acabó Amrita y el final es como todos los finales en la vida, una ventana abierta por la que pueden colarse ráfagas tanto de aire helado, como de tibieza veraniega.

Quizás estas breves reflexiones puedan ser más un atrevimiento, pero ese contraste tan fuerte entre lo que me es cercano y toda esa corriente fresca que proviene de una isla lejana cuyo impacto me ha conducido a buscar nuevos horizontes, ha sido benéfica y existen unas flores de cerezo impresas no sólo en mi mente, sino en mi piel.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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