Publicado en Mundo faerico, Tita

Desde la tierra de Jauja


¡Cómo! ¿No sabes lo que es la tierra de Jauja?

Lope de Vega

pan

Pero efectivamente, para mí Jauja existe. No es algo nuevo, por el contrario, eso representa el refugio al que acudo cuando esta urbe agotadora e insensible me carcome hasta el tuétano.

Mira: en la tierra de Jauja hay un río de miel y otro de leche, y entre río y río hay una fuente de mantequilla y requesones, y caen en el río de la miel, que no parece sino que están diciendo: «cómeme, cómeme».

Es agradable saber que no soy la única que comparto esa opinión, los faéricos disfrutan de esos días de escape y tranquilidad. Nuestra noción del tiempo se convierte en algo nuevo, las horas pasan tranquilas sin ruido, el rito sacramental de la comida es la parte que viene a darle cierre al conjunto perfecto.

Sin duda un matriarcado, en el que las mujeres adquieren un papel insustituible, como curanderas, como proveedoras de alimentos que sanan. En realidad no sólo sanan el cuerpo, también el alma.

Entonces, el sacro acto que conlleva la preparación de los maizcrudos, semitas, ruedas, chuales, migas, el pescado, son una muestra de la capacidad creadora de las manos de “Aquellas que saben”.

La compartición del pan y la sal en cada hogar en el que eres recibido y en el que te sabes libre y seguro. El placer de sentir como ese aire limpio llena tus pulmones y escuchar balidos, cacaraqueos, un que otro relincho.

Olvidar por algunos días el ajetreo, el tráfico y detenerte a medio puente a contemplar las estrellas.

Son los rostros alegres e industriosos de aquellas que transforman con una sonrisa, que alientan con un abrazo, que también regañan. Es el rostro de todas en la imagen alegre de una Tita que vive a plenitud sus casi 90, es la que dirige y da su veredicto inapelable del sabor, la textura, la consistencia, la sazón.

Así la vida en esa Jauja de tañidos de campanas cada hora, de pasos en la plaza, de quesos rancheros, chile pasado, dulces de leche. En el que vuelve uno nutrido a enfrentarse de nuevo con la urbe despiadada que consume hasta nuestras ganas de regresar.

Algún día iré a vivir a mi propia Jauja, quizás pasen eones, pero sé que al final, será el espacio al que pertenezco, en el que debo hacer la última apocatástasis.

Más de Tita:

  1. Viaje a mi pasado
  2. Recuerdos
  3. La casa
  4. Hombres de mi tierra
  5. Volvió a suceder
  6. Abuelo
  7. Mirada al viento
  8. Si el olor se guardara
  9. Recuerdos de Tita
  10. Sabores
  11. De mi tierra
  12. Sorpresivo recuerdo
  13. Desde la tierra de Jauja
  14. Esa querencia por la tierra
  15. Noventa años son un largo camino
  16. Ese polvo de mi tierra
  17. Versos de antaño
  18. Las cosas que me fascinan de Tita
  19. De vuelta al todo
  20. Días para Tita
  21. Vuelvo de Jauja
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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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