Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Apátrida


L7(2)

Fuente de imagen: Brunoferías

La patria quería ceñirse las sienes de oliva.

Pero sólo se escucha el sonoro rugir del autoritarismo.

Un grito de guerra sofocado.

Dios no escribió el destino con un dedo,

sólo lo lanzó al nuestro libre arbitrio.

Entonces la patria,

supo que esas jugarretas no la llevarían a ninguna parte.

Los blasones se mancharon en una guerra interna,

no supimos lidiar con valor.

Nos fuimos hundiendo y permitimos que ondee en el cielo un símbolo colorido que parece rasgado.

Un Aztlán sin águila, plagado de serpientes.

La tierra retiembla pero no ruge al sonido de los cañones,

sino empapado por las olas de sangre.

La patria quería ceñirse las sienes de oliva,

pero prefirió silenciar el himno

y dedicarse a tejer su mortaja

riéndose de la estupidez humana

sin paz y sin arcángel divino.

 

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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