Publicado en Taller

Acercamiento


Este es el último texto, producto del curso Escritura Creativa, que ofrece Salas de Lectura del CONACULTA, a través del aula virtual, Espero comentarios que me ayuden a mejorar el texto.

“Cualquier patíbulo habría sido precio pequeño con tal de continuar bebiendo de esos ojos cada vez que reían”

Velasco, X. 

cuevas 2Autor: José Luis Cuevas

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

El negligé le sentaba muy bien. Era justo el tono que le gustaba, un rojo cereza que contrastaba perfectamente con la blancura de su piel. Los ojos delineados cual gato, ofrecían una vista tentadora.

Se sabía hermosa. Hacía apenas unos años que había descubierto la belleza de su cuerpo. Ya no era joven. Tenía esa marcas de mujer madura en la expresión, la sonrisa un poco torcida que le daba un aire provocador.

Sentada en la sala, con una copa de vino, tenía el ambiente justo para relajarse. Sumida en sus pensamientos, perdió la noción del tiempo.

Entonces, sintió un calor que le fue subiendo por el cuerpo, alojándose generosamente en su entrepierna. Esa sensación le era familiar, pero no cualquier persona conocía su secreto.

Abrió los ojos. Se topó de frente y sin aviso, ante esa mirada azul tan intensa y profunda que tanto le gustaba. Quiso pronunciar su nombre, pero sus palabras se confundieron con un delicado gemido.

Nunca lo esperaba, sabía que le gustaban las sombras, llegar sin aviso, tomarla por sorpresa en cualquier momento. Era ese juego tácitamente acordado entre ellos.

Un beso selló los últimos sonidos y se hundió en ese muelle a donde arribaban todos sus deseos. Se sintió arrastrada por el oleaje primero tranquilo, luego impetuoso.

Escuchó el sonido del mar, se dio el gusto de saturarse de esa sal, de hundirse en sabores compartidos, hablar el mismo lenguaje que no acepta las palabras, sino mapas corporales.

Jugó como sabía hacerlo; a ganar, sin miramientos, con el impulso marino inundandole la piel, los dedos, los labios, los ojos.

El sol dió de lleno a través de la ventana, como saeta certera al primer disparo. La imagen de unas piernas torcidas de forma anormal, las marcas amoratadas en sus muñecas, los jirones de seda convertidos en justa gargantilla. La herida profunda del labio, la sangre seca y ese esbozo de sonrisa, un poco torcida que aún así, arrojada sin piedad hacia la muerte, le daba un aire provocador.

 

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Un comentario sobre “Acercamiento

  1. Lo que escribes me invita a leer más, me parece buena señal porque ahora mismo voy a continuar. Ciertamente, como dices tu misma, tienes la fortuna de estar en un crisol de conocimiento; te considero privilegiada porque transmites y compartes tu pasión por las letras.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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