Publicado en Ars

El maestro y el canto de la lira.


En el reporte del clima del día de hoy:

Sobre la ciudad se avecina una nube de notas al estilo Malmsteen,

la temperatura subirá como a las 20:00hrs y habrá concentraciones particulares de rock. IMG0969A

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Fue el día. La espera valió la pena. Primero las notas se fueron como el rugir de un trueno, abriendo de golpe los sentidos sin contemplación alguna. Y el coro al unísono que subía hasta el cielo al compás de Yngwie.

Es que los culpables fueron George y el Metal, quienes hace años me hablaron de un músico que conocía el punto exacto donde el virtuosismo y el rock se unían. Era un tal Yngwie Malmsteen.

Así hubo un acercamiento entre sus notas y yo. En ese juego que nos transporta de lo académico al rock llevado a una velocidad que pocos alcanzan. No importa si es acústica o eléctrica, el resultado es el mismo, un delicado balance, un divertido espectáculo sobre un escenario que resume en unos metros, la capacidad de los seres humanos para sorprenderse.

Yo no sé que tiene Malmsteen en las manos pero me ha dejado sin aliento. Es virtuoso, no hay otra palabra para describirlo, hace que la lira ruja, grite, llore y sangre.

Es impresionante la manera en la que desde que pisa el escenario, la guitarra comienza a hacer lo que le da gana, se vuelve arcilla en sus manos y hay momentos en que uno queda embelesado, como si un hechizo brotara de la lira y envolviera todo a su alrededor. Los arpegios, las progresiones, las distorsiones, todo en su justa duración.

No tiene empacho en cambiar una y otra vez de guitarra, juega con ella, la estruja, la gira, la acaricia, le hace el amor. La obliga a convertirse en lo que él quiere.

Hace que el espectador quede estático, absorto en el sonido, con esa pureza y esa precisión que lo coloca en un lugar privilegiado entre los grandes.

No importó tanto que no tocara las melodías completas. Es que jugó no sólo con la melodía, sino con el público que se encontraba en un estado de agitación tal, arrastrado sin misericordia por la música. Puedo decir que hasta ahora, es el mejor concierto de este tipo al que he ido, y eso que ya pasé por Aerosmith, Scorpions y Megadeth, eso tampoco quiere decir que sea docta en la materia, pero me remito a las emociones que explotaron en mi ser, esa noche.

Aún hoy, amanecí con el sonido de su lira chorreándome por las orejas.
P.D. Es una lástima que mi cámara sea de 1/2 pixel, pero no importa, lo emocionante fue haber estado ahí, justo desde que la lira lanzó su primer grito de la noche.
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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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