Publicado en Las que saben, Mundo faerico

El día que hizo su maleta


“Lo que tu quieras, lo que tu sientas eso es lo que vale y atrévete a hacer las cosas que yo no me atreví”

papalaquicoFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Hace un año una persona muy especial preparó por última vez en este plano su equipaje. Tomó sus monedas para tomar la barca que guía Caronte y ahí en medio de su casa, rodeada de palabras de cariño y se despidió.

Seguramente ahora se encuentra en algún otro plano cantando y platicando con otros seres en un jardín. Era del clan de Las que Saben, la curandera del cuerpo y del alma, ayudó a nacer y a morir a muchas personas, ofreció palabras de consuelo a los necesitados y duras arengas a los que no iban por un buen camino.

V, dice que tiene uno de sus consejos muy presentes: “Lo que tu quieras, lo que tu sientas eso es lo que vale y atrévete a hacer las cosas que yo no me atreví” La verdad yo no la concibo “no atreviéndose”, si así construyó imperios, no se que hubiera logrado si hubiera hecho todo lo que “no se atrevió” a hacer.

Era de las que curaba con infusiones, con rezos y hasta nos enseñó a preparar unos polvos repelentes de la envidia aquella tarde e igual le rezaba a los santos que se enfrentaba a los demonios, propios y ajenos.

Sus manos siempre activas bordaron muñecas que nos regaló a todas nosotras y que estoy segura que llevan sus bendiciones entre cada puntada.

papala1Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Es que volvió del mundo su casa, llenó su cabeza de historias, supo convertir el sufrimiento en una lección de aprendizaje. Hada se enoja porque en su escuela le dicen que no es cierto lo que cuenta sobre su bisabuela, le digo que es porque poquísimas personas tienen la fortuna de haber conocido a alguien como ella.

vitrina1Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Nos llenó los raspones de “curalotodo” y su cocina con deliciosos olores a comida, no hubo una navidad sin un detalle y cuando éramos niños hacía hasta lo imposible por tenernos un “Santa Claus” porque amaba las Navidades tanto como la Semana Santa. Acá le gustaba reunirnos a todos, siempre alrededor de una mesa repleta no sólo de abundancia alimenticia, sino de abundancia de cariño. Sabía transformar los ingredientes en una complejidad de platillos y bebidas.

Quizo compartir su vida con quien le abrió un espacio y una vez que la dejaban entrar, no volvían a soltarla. Se sabía querida y odiada, pero a cada quien le daba lo que consideraba justo.

Dirigió su vida y sus negocios con entereza y crió hijos propios y de otros como si fueran todos de la misma sangre. No hacía distingos entre ellos y todos compartimos risas, abrazos y también regaños.

Despidió a su Kiko cantándole “Aquellos ojos verdes” mientras lo cubría de tierra, a su Chelito que fue su fiel compañera desde que la orfandad las obligó a ser una pilar de la otra y la consoló cuando perdió a Mayra. Lloró a Paco hasta que su rostro quedó marcado por el cansancio y aún así se levantó una vez más.

Pero hay que celebrar que también supo que quería despedirse y se afanó hasta el último aliento en conseguir su propósito. La verdad es que no queríamos dejarla ir y nos empeñábamos en mantenerla aquí. Pero a una mujer así no se le puede contradecir ni aún en esas circunstancias.

Se fue preparando con tiempo y abandonando su cuerpo, dejándolo en el olvido hasta esa tarde hace ya 365 días en que su maleta estuvo hecha y dejó su envoltorio de carne y hueso porque ya le pesaba demasiado.

Hoy nos reuniremos y estoy segura de que una vez más estará ahí, recordándonos lo importante, enseñándonos que la vida y la muerte son sólo puertas o ventanas y que todos cruzaremos por una o por otra en algún momento.

Aquí le decíamos Papala y viene a visitarnos de vez en cuando para recordarnos que aún cuando el panorama luzca negro siempre existe la posibilidad de hacer la maleta y salir a pasear.

La India y yo

Tanto que decir, tan poco

Caronte, Muerte, Samhain

Papala

Su vida y sus andares

And she talked about old days

Anuncios

Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s