Publicado en El dragón y el Duende, Hada imagina, Mundo faerico

Los faes vuelan


Había una vez, una vez, una vez…

Pérez, J.

tiempoFuente de imagen: funpic

Hace mucho tiempo, en un castillo azul…

La vida nos unió en un pacto, un sólido contrato hecho antes de venir a este mundo. Henos aquí, materializados en unos cuerpos que nos permiten interrelacionarnos.

Surgió de pronto la vida, si bien por hechos totalmente ordinarios y físicos, la magia se concretó. Fue ese espermatozoide y ese óvulo cargado con un código único y particular. La morula formada que en cada átomo llevaba la codificación precisa para que ese par de seres humanos tomara una forma humana – faérica.

Quizás entonces yo estaba dormida en algunos sentidos, quería descubrir una parte de mi mundo aún ignota. Entonces la sangre, el latido, el llanto, la vida.

Los veo a pesar de los años, aún envueltos en esas mantas. Los desenvuelvo y cuento cada uno de sus dedos, reviso sus extremidades, analizo sus rostros. Seres tan ajenos y tan cercanos. El inicio de una vida que no es mía, que estuvo dentro de ese receptáculo que los “incubó” por un breve lapso.

Ahora que los veo, me doy cuenta de lo rápido del tiempo. Del dolor que han superado, de las limitaciones y las carencias, pero también de la fortaleza que han desarrollado aún cuando sean demasiado jóvenes.

A estas alturas en las que también he tenido que hacer un alto existencial los veo y siento orgullo. No de ese que tienen las personas que todo les es dado relativamente fácil. Sino el orgullo de saberlos fuertes para sortear duras pruebas. Algunas que ni los adultos pueden sortear.

¿Qué puede hacer una Palomilla ante esa maravilla?

Sus risas que inundan y contagian, sus llantos que se van secando en mi ropa, sus abrazos impetuosos como vientos del norte y también sus explosiones que a veces logran transtornarme.

Un día les haré un pequeño obsequio, que lo único que llevará de adorno serán hojas y palabras.

Definitivamente nuestro camino es incipiente, los retos siempre nos obligan a establecer nuevas alianzas los unos con los otros, a veces hay que ajustar la vida y para eso están preparados.

Por supuesto que existe una nula objetividad en mis palabras, porque me fueron prestados y sus corazones han latido muy dentro de mí, y su sangre ha sido alimentada por la mía.

¿Qué vínculo podrá ser mayor que ese?

Quizás, con el tiempo, nuestros caminos físicos se separen, estoy enseñándoles lo único que puedo: Los enseño a volar.  No a vivir mi vida, ni a ser lo que yo no pude, tampoco a hacer mi voluntad, sino a hacerse responsable de las consecuencias de su propia voluntad.

Construirnos, deconstruirnos, ese es el ciclo.

Sé que volarán lejos y tendrán una existencia marcada por su autonomía. Será difícil para una Palomilla que ha estado presente en su vida desde el instante en que sus pulmones se abrieron y sus bocas aspiraron por primera vez el aire en este mundo.

Pero de algo tengo la certeza, sólo el amor que siento por ustedes, será el vínculo que pueda anidar en sus corazones y nos mantenga unidos, a pesar del tiempo, a pesar de las distancias.

Faes: tienen alas muy grandes, tanto que pueden ser ciudadanos del mundo. Vuelen.

Anuncios

Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s