Publicado en Cuenterías

Celestial


Cuando yo crezca, quiero aprender a descubrir el nombre de las constelaciones. Ya identifico a la Osa mayor y la menor, me explicaron que en la punta de una de esas constelaciones está la estrella Polar. ¡Curioso nombre para una estrella!

Antes le tenía miedo a la oscuridad, creía que la noche era terrible. Pero hace días, mi papá me acompañó afuera, nos sentamos en el escalón del patio y comenzó a hablarme de las estrellas.

El caminito brillante era la vía láctea. Como si alguien hubiera tirado por accidente un vaso con leche y se hubiera derramado sobre el cielo.

Pero la que más me gusta es Orión, con sus tres estrellas en el cinturón. Parece como un gigante sobre el cielo y se ve todo el año aún cuando las luces de la ciudad sean potentes.

Me gustaría ir un día a un lugar donde casi no haya luces, ahí se verían mejor las estrellas. Pero ya estoy juntando dinero para comprar un telescopio mejor.

Mi abuela me regaló uno, pero es muy chiquito y batallo con los vidrios esos. ¡Ah sí, las lentes! Es que siempre se me olvida que son como los que usa Tata.

Ahora estoy esperando a mi papá. Prometió que nos desvelaríamos esperando a las Gemínidas y mi mamá me prepara un enorme vaso de leche caliente y se ha empeñado en que me abrigue como si fuera un repollo.

contemplando

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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