Publicado en Cuenterías

Invernal


Cuanto frío hace, cuánto frío

y yo aquí recordando tu beso tibio en la palma de mi manotiempo-entre-manos

Fuente de imagen: Somos felices

Esta noche se ve hermoso Orion, majestuoso con su cinturón. Y recordé aquella noche fría a finales de otoño cuando en el afan de ver las estrellas, cargamos los telescopios y descubrimos una hermosa luna llena. Creo que por eso siempre me sabes a invierno.

Es que un invierno volvimos a vernos. Una década había pasado, sin embargo, al calor de las tazas de café, recordamos porqué aquella tarde en el ático habíamos visto las palomas.

Cada año volvías para esas fechas, mientras yo seguía atenta el correr de los meses y tus pasos en la distancia. Paciente, esperaba el momento para llenar de nuevo esa taza y compartir esa caja de madera, repleta de ideas que cargaba bajo el brazo, ahí guardaba minuciosamente ordenadas, tarjetitas con breviarios de los días. Sobres de golosinas, boletos de cine, programas de mano de los teatros, a veces algún pétalo tan oscuro y rígido que parecía desbaratarse entre tus manos.

Pero el tiempo de la nieve acaba, los vacíos se van haciendo más amplios, abisales.

Este inverno pasó sin saber de tí, no hubo quien me avisara que era momento de sacar la caja. Las tarjetas se volvieron amarillas, en polvo los pétalos y el dulce olor del celofán perdió todo sentido.

Hoy, es el último día que espero, mañana es primavera, los brotes de los árboles me parecen una grosería, me agreden. Escucho en mi pecho un tic, tac tan lento.

Tomo las ideas con todo y caja, esparciendo su contenido en el jardín. Las volutas de humo me provocan llanto, es el picor en los ojos, es el crujido leve mientras el fuego consume el último rastro de invierno que guardé para tí.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.