Publicado en Cuenterías

Lejanías de finales de otoño


volandoLas palabras se fueron mezclando con el viento un tanto gélido, con un motón de preguntas apenas esbozadas.

El invierno nos fue congelando, tanto que no pudimos soportar la primavera. Pero el tiempo sigue su curso y esa vez nos jugó una mala pasada.

Me armo de valor, te llamo, descubro tu tristeza justo al contestar, quedo muda. Sólo es el silencio suspendido, nuestro código para reconocernos aún en la noche más cerrada.

La nostalgia se acentúa, quizás el invierno nos pueda recordar que alguna vez Cálcifer calentó nuestra chimenea.

Es quizás también el caos, las ansias por buscarte de vez en cuando lo que me van ciñendo el corazón.

El silencio se prolonga indefinidamente, hasta que en el centro del pecho siento como un vacío que se hace cada vez mas amplio. Luego el vértigo y una nube en los ojos.

Despierto. Mi mano entumida por una posición forzada, me obliga a enderezarme. El vértigo fue sólo temporal. El silencio ya no pesa, es tan ligero que comprendo rápidamente dónde estoy.

Es el hechizo que me conduce a tí. Ahora te veo, como siempre. Tu sonrisa apenas esbozo, el olor a tabaco mezclado con madera en las notas de cabeza.

Estamos ahí, en ese espacio justo, un instante, un silencio, un hechizo…

palabras conjuro que resonarán por eones en nuestra cabeza.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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