Publicado en Cuenterías

Sabiduría pasional


Vos lo sabés de siempre: contigo mis intenciones no son buenas.

sangreFuente de imagen: Internet

Me alejé de tí, más por mi propio respeto y por la sororidad que decido tener. Pero sabés la fascinación del fuego que arde en mí.

Permitís que me hunda en tu cuerpo y lo explore, entonces vuelco sobre él los odios, la ira, el descontento que alguna vez en mí también volcaron.

El tiempo me ha dado la razón, porque hay cosas que se resuelven cuando contestamos la pregunta ¿qué se hace después de la orgía?, no a través del cuerpo, sino de las  pasiones.

Así te veo, como la válvula de escape de toda esta violencia que me carcome, de la necesidad de marcar mis dentelladas territorio, suavizando mis propias aristas, tan agudas e incisivas.

Sabés que me derrito, cuando me miras como presagiando desastre. Entonces, inclinas la cabeza y ofreces tu piel blanca como chivo expiatorio.

Abro así mis deseos y doy rienda suelta a los placeres que me aquejan, más como una deleitosa tortura que como mero hedonismo.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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