Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Haciendo las paces


Cuando me preguntan quién soy Pregunto ¿Quien soy para los demás?

Goffman

maizFuente de imagen: Laura Martínez

Te hablo hoy, desde aquí, porque tenemos conflictos, no recuerdo desde hace cuanto tiempo. Creo que fue hace mucho, cuando era niña. Algo debió haberme marcado, entonces decidí negarte. Desde entonces evité hablar contigo, incluso he llegado a renegar de ti.

Pero crezco, y el decálogo del mundo me dice que tengo derecho a cambiar de opinión. Lo hice. Descubrí que ser mujer es un hecho biológico, que es imprescindible en el avance del mundo y que si no hubiera sido receptáculo de vida, podría ser un instrumento de comunión con la divinidad en muchos aspectos.

Por eso me reconcilié contigo, con tu latido, con las lunas que te guían, con tus dolencias y fluídos. También reivindico tu función como lugar de placer, de reencuentro con la intimidad de mi ser, con la madre, la Gaia, la bruja, la diosa. Es el camino que había truncado.

Ya no ejerzo mi violencia, mi rencor y mis frustraciones sociales sobre tí, por el contrario, me dejo llevar en tu oleaje cálido y cada vez más, intento hacer caso a los dictámenes de ese influjo femenino que me envuelve.

Tampoco creo que tenga que ver con el enfrentamiento que he tenido conmigo misma, sobre mi identidad “femenina” en esta sociedad paradógica, sino en un hecho simplísimo. No causó catarsis todo lo que hube de escribirte para intentar comprenderte, sino que con palabras lo he expresado frente a dos mis imágenes femeninas más fuertes: mi madre y mi tía.

Le dije cara a cara que los problemas que acarreaba acerca de tí, estaban basados en mi conflicto con el ser mujer.

Magia. Liberé esa parte que tenía guardada.

Claro que me ignoraron y cambiaron abruptamente de tema, pero para mí fue una liberación.

Querido útero, creo que por fin comenzaremos a estar en paz, debo reivindicar todo el rechazo que he tenido acerca de tí y guiar a un Hada hacia la belleza que ejerces dentro de la vida en este planeta.

Es que ahora, ya no me da miedo que me llamen bruja. Arquetipo fuerte que esta ligado a mi ser. No me preocupa si los demás le adjudican connotaciones negativas, no me preocupa si les parece ofensivo. Tal como lo expresé abiertamente hace un par de días ante dos pares de ojos perplejos: No estoy para cumplir con las expectativas de nadie.

Querido útero, por mi parte, contigo estoy en paz.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Un comentario sobre “Haciendo las paces

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