Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Huesos y cenizas


EspinardaFuente de imagen: Magnetica

Es mi esqueleto. Se tuerce, intenta reajustarse. Es ese hueco en tus lumbares lo que me ha dolido, esa cueva arcaica dentro de mi interior que se va haciendo más profunda. Me dejaste las manos llenas de tí, la mirada plagada de imágenes que me hacen confundir lo rojo con lo azul, la escalinata blanca con las sombras tras aquel árbol oscuro.

Un viento gélido me trae consignas nuevas, aunque esa no es novedad, ya que desde hace tiempo mi corazón se encuentra congelado. Siento que escarbo entre mis huesos, buscando esas marcas viejas, las muescas horadadas para unir cada una de las piezas, de este rompecabezas que soy. Crujen por el esfuerzo de estar de nuevo en movimiento. Ya no yacen inmóviles, sino que se se reconstruyen desde adentro. Desde el hollín abandonado en la vieja hoguera, del murmullo de un Cálcifer agonizante.

Pero es preciso dejar morir lo que debe morir y cultivar lo que debe vivir. Con los restos de ese polvo gris orgánico, reconstruyo la mezcla azul y roja tan vívida, eterna. Nada queda una vez que se ha entregado el horrocrux de recuerdos y tinta, de palabras secretas, de imágenes guardadas.

Dosifico el olvido, porque ya no duele, pero el olvido también cuesta.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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