Publicado en Mundo faerico, Reflexiones de la Palomilla

Lo hecho y el espejo


rejon ABRILFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Las gotas chocaban contra el vidrio de la ventana. Los actinomicetos comenzaron a despedir ese olor tan característico a tierra mojada. Mis pies que se hundía en el lodo, por eso las uñas duelen, la piel se enfría: tirito.

El agua abrió el portal, el camino hundido. Este lado que nos une. Tú a miles de kilómetros, en la otra orilla, en una primavera donde aún nieva.

Reflejo que es mío y caigo en tus ojos, Beatriz dice que son cobalto, pero la Alfonsina busca el sonido de las caracolas en el fondo. Yo, sin importarme mucho el color, me hundo.

Es el frío que se incrusta en mi piel, me desprende el calor, hela y sé que voy por buen camino. Siento el dolor clavado en la garganta, los ojos lagrimean, los labios tiemblan incontrolables.

Escucho el viento que arrastra esos hechizos, el código de acceso a nuestro mundo, la superficie que hace pequeñas ondas llamándome en susurros.

Caigo, caes, somos presa de un mundo material, somos reflejo. Pero, del otro lado, no importa si se puede o no respirar, sólo la piel, que es tuya y mía, es la nutria, la foca, el oso, es la orilla, tu orilla y entonces, muy cerca la cabaña.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

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