Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Moiras


“Eres como una bruja de abril,

tienes que acompañarme a ver una puesta de sol”

León, L.

rejon ABRILFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

365 días, pasaron, bajo el ojo avizor de Cloto, Láquesis y Átropos, quienes llevan en sus manos el telar de mi vida. Es que hace varias décadas que suenan extrañas. Teniendo en cuenta la ictericia, la intolerancia a la leche materna, el bajo peso, el problema ortopedico y las pocas probabilidades de sobrevivir. Pero ya pasaron otros 365.

En éstos se cerraron ciclos importantes, uno en especial que últimamente me ha hecho la existencia más ligera y el corazón menos apesadumbrado.

Aprendí de las pruebas mas duras, con mis padres y con el Dwende. Sobreviví al horror, a la presencia de lo finito y la pérdida, a la impotencia y a los procesos legales que se han ciclado, volviéndose interminables.

He encontrado el equilibrio para atender la lejanía de mis hermanas, quienes buscaron nuevos caminos, pero que sigo necesitando cerca.

Encontré también la forma de volver, de realizar una nueva apocatástasis, reencontrarme con la mujer que soy, que abandoné en la lucha, pero que debe curarse y regresar.

Agradezco infinitamente a la existencia, a la Diosa que envuelve mis actos y me permite seguir recorriendo los caminos del mundo. Agradezco a mi clan, que a pesar de las distancias sigue vivo y latiendo dentro de mí. A mi Tita, que es la madre, de todas y que me lleva cargando en su espalda.

Trabajé incansablemente y aprendí que no soy un sistema, sino una pieza, por lo tanto no asumo responsabilidades que no me corresponden. Esto ha traído movimientos interesantes y no siempre agradables, pero hay que soltar, para poder crecer.

He leído menos, pero he aprendido más, he dejado entre paréntesis a personas que quiero y admiro, para poder tomar fuerza, regresar y regalarles un poco más de mí.

Sé que existe una sombra que desde hace semanas me persigue, es el temor a la muerte y algunas otras señales que se me presentan y si fuese el caso, emprenderé el camino lo mejor que pueda. Por eso aprenderé a vivir mejor, para morir en paz si así debiera ser.

No dejo de luchar, no dejo de amar profundamente el poder y la magia que se ejercen a través de mis manos, de mi cuerpo, de mi útero, de mis ojos.

Son los pequeños hechizos que han tardado en ser aprehendidos, pero ahora están listos para guardarse en frascos y definir cómo habrán de dosificarse.

Tengo retos y un viaje hacia un lugar que me llama y que se materializará muy pronto. Decisiones claras y visiones futuras me harán despertar de este sueño, confiando en que la realidad aparecerá ante mis ojos, tal como la he venido planteando.

Nada tan seguro como el cambio, nada tan inseguro como el estado de confort.

Gracias a tí, que estás ahí, que tienes uno y muchos nombres a la vez, que puedes indistintamente aparecer de uno u otro género, pero que representas la humanidad a la que pertenezco, aún cuando a veces me sea de muchas maneras incomprensible.

365 y las tijeras siempre penden sobre el hilo, por eso vivo hoy, porque soy un ser de eternos presentes.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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