Publicado en El dragón y el Duende, Hada imagina, Mundo faerico

Metamorfosis faéricas


castillo azulFuente de imagen: Digital Blasphemy

Hace años, tantos años, que nacieron en un Castillo Azul, una pequeña Hada y un Dwende (con w), para hacer brotar un mundo lleno de sueños; un brinquito a la mítica Avalon.

En ese espacio, se bordaron sus sueños con palabras, se expresaron por sí mismos, se fueron a probar suerte al mundo.

Así las palabras conservaron recuerdos, paseos, peripecias, que de otro modo estarían únicamente suspendidos en algún recóndito espacio de la memoria, pero al cobijarlos con palabras, cabe la posibilidad de que algún día sean contados.

Con el tiempo, el Castillo Azul ha cambiado, los cortinajes se tiñen de otros tonos, el Mago se ha mudado un poco más lejos, el Dwende ya no quiere serlo y Hada en una increíble metamorfosis se ha vuelto un Dragón de Komodo.

Pero la vida sigue dando historias, quizás un poco menos apremiantes y surgen pequeños personajes que pronto tendrán palabras propias.

Para mí la verdad es más que evidente que no importan las metamorfosis, los golpes emocionales, las tristezas, las alegrías, los desvelos, las algarabías.

Es que por más que renieguen, se rebelen, se angustien o lo que pase, siempre serán mis seres faéricos, con esa luz y magia que sólo pueden tener un Dwende y un Hada.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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