Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Alargando el tiempo


¿Cómo dejar que el verano se escurra entre mis dedos? El calor aturde, pero los pasos que vamos dejado por la ciudad nos renuevan.

Sé que esta vez no podrás llegar. No habrá sorpresas que me cimbren, tampoco melodías en la oscuridad o besos de tinto.

Quedan sin embargo un montón de historias que se han ido acumulando, procesos que cierran ciclos.

¿Acaso se extinguió ese amor?

Bien dijiste que todo cambia, es la única constante. Ahora no sabría como definirlo con precisión. Lo único claro es que sigues ahí, adherido a mi vida, latente como un sueño que persiste a pesar de los años.

Lo que es indudable es esta calidez dentro de mi cuerpo cada vez que te pienso, cuando entro en el territorio que ahora me es desconocido. El hueco en algún lugar de mi cuerpo, que no puede cubrirse con nada.

Puede ser que la distancia geográfica salve el estallido de tristeza, porque es más racional saberte a kilómetros de distancia, que saberte en las mismas calles y no poder verte.

Llamaré una vez más a esta sensación de verano, al olor a humedad en el viento, al sonido de la lluvia, a la oscuridad del porche que trae noticias dispersas.

Transcurrirán una vez más las sombras y hurtaré un poco de tus sueños, a tu salud, como casi siempre, mientras me sorprendo al no sentir dolor por tu ausencia larga e insalvable.

tejadoNoche

Fuente de imagen:Sabinabysaavedra

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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