Publicado en Cuenterías

Despojando a la diosa, Artemisa guerrera.


Se enredan las serpientes en sus pies, ascienden con su frío eterno. Igual que la espada, buscan a toda costa el calor de otros cuerpos. Es el latido en otros pechos, henchidos de aire y sangre.

Es esta misma hambre que llama, desde la herida que aún no cierra, de la esclavitud obligada, la sumisión, la violación, el sometimiento.

Es la guerrera que clama por venganza, la mujer que ha caído pero regresa, sin compasión, inmisericorde. La no vencida.

Es la guerrera inconfundible, estratega, la de la armadura bruñida y las espadas relucientes. La que no vacila al hundir el arma en la carne, también la que seduce, la poderosa. 


Se enredan y caen los hombres a sus pies, buscan su piel ardiente, sus labios entreabiertos pero le temen. 

No es la hija de Zeus y Leto,  diosa del arco y la flecha, la que llaman Diana o se transforma en la reina de la noche, la luna.

Es entonces la esclava, la del harem, la desterrada, la condenada que debe elevarse para poder seguir.

Quién es entonces, si no es la que los observa desde la oscuridad del firmamento:  Ἄρτεμις

artemisa

Fuente de imagen: internet

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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