Publicado en Cuenterías

Amanuense de caricias


Deslizo por mi garganta tus palabras. Mientras encuentro la manera de digerirlas. Porque saben a sal de mar, a especias. Es entonces que la luz hiere mis pupilas. Cierro los ojos, en un intento por alargar la sensación de oscuridad.

Pero es un instante, porque siento el delicado roce de tus dedos, explorando lentamente colinas, valles, cuevas, ríos. Redibujando por entero mi silueta, despertando las sensaciones delicadas del deseo.

Los pezones erectos, la flor oscura entre mis piernas, el sonido de la respiración acelerándose a medida que el mapa que vas trazando se amplia. Tus dedos enredados en mi cabello y las gotas apenas perceptibles, que van apareciendo sobre mí, como un rocío inesperado, salino y cálido.

Vas reescribiendo mi historia, tomando lentamente mis sentidos, transformándolos en párrafos llenos de vida, intensos, palpitantes, inesperados. Hasta el instante en que el punto y aparte queda suspendiendo el tiempo, el hueco en el pecho se acorta.

Sabes bien el juego, porque eres mi amanuense, de caricias.

palomillayoFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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