Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Iracundia


la-moderna-soledad-global-blog.jpgFuente de imagen: Brunoferias

Constelaciones.

Cargamos una historia, una genealogía, algunas cosas son sanas, otras son sinos ajenos que arrastramos. La primera consigna es cargar el nombre que le asignaron a alguien antes.

Estas luchas de poder de mierda, son rencores añejos, estructuras arcáicas, juegos de soberbia. Ninguno quiere dar su brazo a torcer. Y aquí estamos, todos metidos en este caldero lleno de fisuras, de falta de comunicación, de enojos, de edades que tienen sus propias necesidades.

Una necesidad insana de atención, de inutilidad hasta para hacer lo más básico. Atiéndanme, estoy aquí, soy vulnerable, pero muestro una coraza insufrible. Es el grito que me expresan esas palabras y esos corpachones de edades disímiles. Entre ambos mundos, el colchón de nuestros cuerpos, conteniendo la hecatombe.

Preferiría que de una vez por todas saliera tanta podredumbre, que se dijeran todos sus rencores, sus odios, sus reproches, que se gritaran y se aventaran de una vez por todas tanta oscuridad que va contenida por años.

¿Terapia? Yo estoy dispuesta, una y otra vez en este escarbar y ahondar y perderme en mí. ¿ellos? Nooooo, ¿cómo crees, aquí todo está bien? Consignas. ¡Ni madres, ya no voy, nunca mas!

De nuevo esa sensación de estorbo, todo lo que he ido construyendo aquí se rompe. Es volver al ciclo viciado, intolerante, ese que yo sólo veo, porque aquí adentro es oscuridad cubierta de pintura rosa y persianas que dejan que la luz se filtre. Es la tensión por evitar el grito, la cortina de la represa que ya se está desbordando y no están dispuestos a abrir las compuertas.

El “lado oscuro” se va ampliando, aquí soy vulnerable, aquí son nadie, aquí contradicen mis órdenes. Aquí me someto. No es sano.

Por eso cada quien tiene su camino, por eso uno construye su vida, una vida con reglas que defie con el paso de los años, con la experiencia. Pero aquí todo eso choca, aquí no hay música, no hay risas, no hay desvelos, no se puede hablar de cerveza sin ver ceños fruncidos.

Estoy dispuesta a dejar ir a un Dwende, para poder atender este otro reto. Pero no estoy dispuesta a soportar a ambos mundos.

Todo se tuerce poco a poco, una prueba que apenas empieza. Así que reaprendamos a fluir.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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