Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Almohada


“Lo que yo vengo buscando es tierra”

Gómez, M.

En medio de las sombras, en la humedad en el silencio, en el llanto sofocado, que no debe trasgredir la calma. En ese estado febril, adolorido, amargo, vienes.

Desde el código que conocemos, la hora precisa, como una luz en las tinieblas. Es tu voz hechizo, tu risa plena que me inunda. Haces que el mundo en el que estoy hecha un ovillo, se borre en segundos. Volvemos a otras tantas noches, donde el mundo palpitaba a otro ritmo.

El sonido del vals, la película de domingo, la madrugada entre los trinos. Todo es mágico, como siempre que abres los portales y me trasladas a tu lado.

Es el porche, tu llamada, la botella, el olor. El crujido de los huesos que nos sostienen, luego de tantas batallas. Allá tan habitado y vacío. Acá, tan abrumada y deconstruida.

Por el siempre, por los pasos paralelos, por los instantes bajo una lluvia de verano. Quizás abriste ese libro de sombras, giraste la llave y caíste de nuevo entre los volúmenes. Unos dentro de otros, en una cascada infinita, de eones.

No me importó el lugar, sólo eramos de nuevo tú y yo, como si el mundo no hubiera dado demasiadas vueltas y nos suspendiéramos en ese espacio que sigue siendo sólo nuestro.

Merci beacoup, mon amour.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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