Publicado en Las que saben

La muerte, en una tarde previa a Yule


“Por su persistencia absoluta, la materia nos asegura una indestructibilidad, en virtud de la cual quien fuere incapaz de concebir otra idea, podrá consolarse con la de cierta inmortalidad”

Schopenhauer, A

Venus-LausselFuente de imagen: Cadena Ser

Hace algunas semanas, por asuntos meramente de sororidad con una pequeña Hada, asisto a sesiones de catecismo, entiéndase de corte judeocristiano, católico.

Debido a que mi alcance con la vida es a través de las palabras, me es difícil evitar contrastar las lecturas que nos indican en ese grupo, así que alcé la mano hacia algo diferente y me topé con un libraco que tenía abandonado entre los otros libros.

Schopenhauer regresó un poco de la maquinaria cerebral distraída, aunque debo confesar en un inicio, me devolvió la rabia que estaba latente. porque su ensayo sobre Las mujeres es terriblemente amargo, reduccionista, misógino.

Sin embargo…

Llegué a su ensayo sobre la muerte, donde ofrece un reconocimiento de la sabiduría de la naturaleza en oposición al apego de los humanos.

En éste me permite entender la naturaleza una vez más, su perdurabilidad en contraste a la finitud humana. Ese apego que sentimos y que nos hace aferrarnos a las cosas materiales.

Muy Ad hoc para Yule, en el que la celebración se enfoca en la naturaleza que duerme, que pasa de su actividad a una latencia, un recogimiento de sí misma, se prepara con paciencia para cuando llegue el momento de brotar. Mientras tanto, busca en sí misma, luego de que la luz se eleva, de que las luces se encienden y las danzas ofrecen una vez más la sensación de que aún en la latencia la vida existe.

Es sólo un paso, es el dormir y luego despertar. El inicio del ciclo, la noche más larga, pero con el simbolismo del año que inicia, se eleva la luz, se acaba la oscuridad y a pesar del frío que se avecina, seguimos vivos.

Ha sido otro año de retos, y aún cuando lamento haberme distanciado de mis amigos, en particular porque hoy llegué tarde a buscar respuestas. Sé también que a veces somos pilares, debemos reestructurarnos, aprender y sobre todo sanar.

El laurel, las luces, el pino, el sueño en medio de la oscuridad y la naturaleza tan viva como siempre, a pesar de estos parásitos que nos hemos convertido como humanos.

Es el polvo al polvo, la materia que vuelve al origen, llamémosle entonces Apocatástasis.

¡Feliz Yule! )O(

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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