Publicado en Cuenterías

Rastro


Deseo que tus dedos tracen paisajes imposibles en mi espalda…

cuevas 2Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

En su espalda, apareció esa mancha. Con el paso de los días se fue delineando hasta cobrar vida propia. La piel comenzó a rasgársele desde el coxis. Era una marca apenas perceptible que le daba un poco de comezón.

Al principio parecía un rasguño, pero los bordes comenzaron a abrirse lentamente  cada noche, como pétalos de una flor maldita.

Trató de sanarlo con todos los remedios, acudió cita tras cita. Pero, ni la medicina alópata, alternativa ni tradicional pudieron hacer algo por ella.

Una noche, en la que la incomodidad se hizo casi insoportable, unos filamentos muy delgados brotaron por los bordes. Como pequeñas púas que pinchaban la ropa, pero al amanecer, habían crecido, de dos en dos, conductos inyectados de sagre, como apéndices; tentáculos.

El horror se apoderó de ella, quizo arrancárselos pero volvían a brotar, la eterna Hidra vuelta realidad, pero en su espalda.

Se vió al espejo y estrelló repetidamente su cabeza contra él, mientras en su cabeza resonaba una carcajada. Así se volvió un terrible capullo, sanguinolento, inconcebible.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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