Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Casi los treinta y siete


libretasFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Son mas de trescientas palabras a la deriva. Aquí no cabe ese autodescubrimiento luego de leer una noche a  Freud. Sólo el torrente de palabras que se van acumulando sobre las hojas. ¿Tanta espera? Fue necesario asimilar toda esa cantidad de regalos.

Es de esos momentos en los que la vida se vuelve un torrente de ideas inconexas, un atole mental que poco a poco va tomando forma a través de las palabras. Sí, fueron éstas. No cabe duda de que el tiempo de asimilarlas ha sido largo, un tanto ralentizado por la influencia negativa de la rutina.

No importa tanto el tiempo, sino el resultado. ¿Por qué precisamente hoy? Es algo incomprensible, pero puede ser causa del tiempo de soledad lo que nos lleva a un período de reflexión sin interrupciones.

Caigo en un torrente de ideas, tan abrumador como oscuro. Porque las sombras también se vuelven densas y los órdenes rigurosos se tuercen al ritmo de la existencia.

Lo voy contando de a poco, para poder tranquilamente asimilarlo.

¿Qué es entonces la felicidad? No existen semillas para plantarla en la tierra, sólo se van sembrando en un plano infinito.

Cuentan las que saben, que la noche es mala consejera. Pero hoy se han abierto las compuertas y ese cúmulo de ideas se ha ido convirtiendo en  torrente. ¡Cuidado, porque también ahoga!

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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