Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Sacudida


sombrasFuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

No cabes, a pesar de la amplitud del mundo, no existe un lugar en el que estés. Tampoco un grupo. Tan sólo islas de un pequeño archipiélago que aún seguimos flotando hacia el mismo lugar. Pareciera que es más a la deriva.

Es que a veces, aunque la vida proporcione tiempos deliciosos de soledad, también es necesaria la comunicación diversa, sacudirse ese toque de cotidianeidad, de la conversación recurrente de los sucesos de casa, de trabajo. Induablemente existen chispazos, pero parece que con la edad, éstos son cada vez más efímeros o distantes.

Rompí anoche el último sello y con éste el dique que había estado protegiendo la represa de las ideas. Tantas, tan postergadas que ahora que fluyen en torrentes abundantes, ahogan y despedazan. ¡La noche suele tornarse a veces inclemente! ¿A dónde has ido? Repiten lastimeros los ecos sin respuestas.

Impregnadas de sentido las palabras, se agolpan sin tregua ni miramientos en mi cabeza. Estallan los hechos cual granadas. Se desgaja el tiempo sin tiempo y la oscuridad va venciendo a esta hora. ¿Qué esperar? Nada, la soledad es la marca de nacimiento que todos llevamos a cuestas. Quizás sólo queda el consuelo de los espectadores mudos que observan silenciosamente la metamorfosis obligada de la ninfa. Descansos eternos, palabras vueltas hojas, tinta, sangre, sueño.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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