Publicado en El dragón y el Duende, Mundo faerico

Existe un Dwende: ¿A qué le tienes miedo?


17hippies2Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Ha llegado el día en que el Dwende aprende a aceptar las consecuencias de sus actos, y yo con él.

Las palabras se me regresan como en el reflejo de algo que no quiero llegar a ser. Es la fuerza de nuestra constelación, que tiene que ser removida y renovada.

Es el momento en el que me pierdo cuando recuerdo claramente su cuestionamiento: ¿A qué le tienes miedo?

Lo confieso, el miedo a su perdida era grande, un hueco doloroso, una herida abierta.

¿Qué fue entonces lo que pasó?

Nueve meses hace ya que tomé una decisión terrible, un 29 de septiembre. En ese momento la única posibilidad. A la fecha, las consecuencias de mis actos me siguen persiguiendo ¿hasta cuando? Quizás el resto de mi vida.

Hasta el día 90 conté los días, como mantra para la sanación, como justificación ante la culpa que se me fue incrustando.

¿A qué le tienes miedo?

A perderle en el camino. Tanto luché en vez de fluir, que todo fue opuesto a lo que tenía planeado.

A que el odio que arrastra desde hace eones, explotara contra mí.

A que decidiera el camino sin regreso, a que desapareciera de mi existencia física.

¿Vale la pena?

Sí. Ahora veo al Dwende de otra manera. La separación fue terriblemente dolorosa, tanto que me hundí en la desesperación. Pero…

El hoy:

Querido Dwende:

Sigues sorprendiéndome. Con toda tu juventud, tu carácter extrovertido y también tus berrinches adolescentes. Dentro de tí sigue ese afán de protección, esa nobleza. Sé que tenemos ideas contradictorias, pero hace más de un año, con todos esos sustos que pusieron tu salud en juego, aprendí.

Sí, aunque no lo creas. Es que te veo desde otra perspectiva. Todos los años que estuviste a mi lado, te dí lo mejor que pude, siempre lo que consideré que era lo más adecuado. Cambié tantas veces de tácticas. A veces fuí dura, inamovible, fría. Pero a la vez cálida, conciliadora.

¿Sabes qué amo cada detalle que guardo en mis recuerdos desde que naciste?

A tu edad, todo esto te sonará cursi, ridículo. Pero también sabes que yo soy palabra. Y la última carta escrita que te dí, sigue pegada justo donde tu la colocaste: en la cabecera de tu cama.

Las malditas circunstancias te alejaron de mi lado muy pronto (según mi perspectiva), pero mis temores se disiparon.

¿Qué tenemos ahora?

Si bien es cierto que nos vemos menos, también tenemos más alegrías cuando nos vemos. Sigues con nosotros y disfrutas los momentos que compartimos. Nos divertimos más. Y creo que eso es también parte de crecer.

Respeto tu decisión de seguir allá. Sé que estás buscando tu identidad. Tarde o temprano ibas a ir a buscar allá si tus teorías sobre la paternidad eran ciertas.

Sabes que las puertas de la casa siempre están abiertas para tí.

Con amor infinito

Esta Palomilla con Alas de Palabras

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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