Publicado en El dragón y el Duende, Mundo faerico

Nueve largos meses, querido Dwende


“Sabe, las mujeres podemos ser todo en esta vida, menos víctimas”

Poniatowska, E.

17hippies2  Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

Desde ayer azotan implacables los demonios, desde el día 29 de septiembre han pasado 271 días.  Cada día es más difícil.

Luego de tanta impunidad, de recorrer los institutos de apoyo, de volver a terapia, de levantar juicios. NADA. Fui a entregarle precisamente una parte de lo que es más valioso en la vida. Le lleve al Dwende. Últimamente creo que los pendejos que no son tan pendejos, porque tal parece, acaban ganando en este mundo torcido.

El recurrente “A qué le tienes miedo” se volvió realidad a partir de esa noche y planeamos seguir con la vida a cuestas, algunas veces arrastrándola y últimamente empujándola.

No hay gritos, sólo queda coleccionar instantes. Esos que nos regala de vez en cuando y que son agradables. ¿Eso es todo?

Quizás estamos condenados desde el principio a sentir ese amor umbilical y aferrarnos a él con uñas y dientes. Hada me pregunta qué pasa. También ella sufre, a su manera. No entiende el porqué las cosas tienen que ser así. Porqué él ya no quiere acompañarnos o no contesta el teléfono. Tampoco porqué ese ser que lleva el título de “padre” es así con ella, porqué no le da el respeto que ella se merece.

Tanta irresponsabilidad cobra cuota, pero aún no puedo comprender cómo a pesar de la cobardía que muestra ese individuo que proporcionó los genes (porque nada más hizo en su vida), tiene aún personas que le sirven como perros fieles. No me es comprensible cómo personas que ejercieron tanto tiempo en el área educativa, tienen tan poca capacidad de decisión y solapan conductas estúpidas y violentas.

En vez de tomar una actitud sensata y neutral, se empeñan en perpetuar esos mismos modelos, de machismo, violencia y misoginia. Minimizando las actitudes violentas y apoyando las actitudes groseras. Tampoco como el resto de la familia se hace de la vista gorda y permite que las cosas sigan así.

Frustración. Es toparse con pared. Porque además de permitir que el individuo evada una vez más su responsabilidad y huya de la ciudad, todavía se hacen cargo a medias de un Dwende, al que dejan solo muchas horas por irse a jugar al casino.

De nuevo hay que enfriar la cabeza, ser inteligente y buscar la mejor forma de traer de vuelta de forma conciente y consensuada a un Dwende que está en una edad de transición, a punto de volverse adulto.

271 días malditos, uno tras otro, a veces grises, otros cobijados por algo de luz, pero malditos en ese hueco desde el 29 de septiembre a las 20:00hrs. Sólo se suceden implacables, terribles, como voces cargadas de tristezas.

Quedan huecos oscuros y dolorosos, partidos. Trozos arrancados a dentelladas. La locura de soltar amarras y hundir el filo hasta la médula. Un día menos que vivir.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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