Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Que no me digan


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Fuente de imagen: Jon-Jacobsen

Hoy me topé con una estúpida campaña en una red social, que dice esto: “Una mujer que intenta separar a sus hijos de su padre, no debería llamarse mujer y mucho menos madre. Utilizar a tus hijos para vengarte de tu ex, es lo más despiadado que pueda existir y demuestra tu despecho y tu valor como persona”

Entonces, ¿Tampoco se debe hacer cuando su padre es violento, cuando los humilla, cuando los hace menos? Cuando utiliza un lenguaje soez frente a sus hijos, cuando hace alarde de sus irresponsabilidades y argumenta que la ley no lo tocará. Cuando va por su hijo adolescente a la escuela a escondidas y lo hace que pierda un año escolar, para divertirse. No los debes separar cuando ves que los lastima moralmente y los obliga a hacer cosas que no son adecuadas. Cuando los enfrenta a su amante y pide que le guarden el secreto. ¿Tampoco entonces? Ni cuando no los regresa a la hora acordada o cuando no le da la gana verlos y les presenta un montón de justificaciones inútiles. O cuando llega a gritar afuera de la casa estupidez y media.

Entonces, a mi que no me llamen mujer ni madre, porque yo hice todo lo posible por separar a los faes de su progenitor, quien hasta la fecha sigue violentando a una niña y que le ha inoculado odio a su hijo adolescente.

Y es que hay cosas que le dicen a una, a lo largo de la vida, a veces estos comentarios vienen de personas muy cercanas, tales como: Tu ya te casaste, ahora dedícate a la casa porque ya no vas a poder estudiar, las mujeres en tu condición, te vas a quedar sola como perro, tu no serás nunca proveedora, tú nunca has sufrido abuso, ni siquiera sabes lo que son las carencias, ve al psicólogo porque te hace falta…

Me pregunto quién les da derecho a lanzar a la ligera sus comentarios.

Aún así, y a pesar de semejantes estupideces aquí estoy, libre para asumir las responsabilidades de mis propios actos, libre para decidir si quiero un compañero o no, libre para decidir si gasto en lo que me da mi gana o no, libre para decidir a donde me llevan mis pies, libre para creer en la divinidad que alimente mi espíritu, libre para trabajar en lo que me gusta y defender mis ideas. Libre, libre, libre. Qué es fácil? No, hay ocasiones como hoy, en que esas decisiones duelen hasta el tuétano, que sangran y hasta hieden. Pero de lo que sí estoy completamente segura, es que vale la pena cada paso por la libertad.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

2 comentarios sobre “Que no me digan

  1. Yo creo que esta hablando de cuando los papas si quieren verlos y cuidarlos… No cuando son unos irresponsables… No podemos negar que muchas mujeres usan a sus hijos como armas contra el odiado cónyuge, obvio no es tu caso, en tu caso estás en todo tu derecho de separarlos de el

    1. Si, lamentablemente se presenta en ambos padres, tanto mujeres abusadoras como hombres abusadores. Triste asunto. Pero lo que me incomodó de esa publicación, fue que las mismas mujeres secundaban esa acusación, desvalorizaban y descalificaban sin ningún tipo de empacho defendiendo esa postura. Creo que eso es más lamentable.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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