Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Desapareciendo lo conocido


“¿Quién que no ha ganado su derecho a ocupar su propio cuerpo puede habitar su centro”  Velázquez, I.

“Al poner en contacto nuestros cuerpos imperfectos, no hacemos más que contarnos lo que no podríamos contarnos de otro modo” Murakami, H.

“Pero nuestro cuerpo, al igual que nuestra consciencia, es un laberinto” Murakami, H.

“Nuestro cuerpo de mujer como intervalo” Serrano, M.

“Debemos empezar por el principio y el cuerpo es nuestro principio” Costas, N.

“Los cuerpos retienen la historia. Al final, tu cuerpo es tu historia porque todo está contenido en él” Serrano, M.

cuerposFuente de imagen: Internet

El cuerpo, como territorio, como identidad, como componente inherente al ser. Es el lugar en el que habitamos y estamos tan acostumbrados a él, que pensarnos sin cualquiera de sus componentes resulta un absurdo. Pero sucede.

La mujer, como ente biológico, posee un útero y dos glándulas mamarias, que tienen fines reproductivos y de perpetuación de la especie.

Según el Diccionario de la lengua de la Real Academia Española, mamas o tetas son:

“Cada uno de los órganos glandulosos y salientes que los mamíferos tienen en número par y sirven en las hembras para la secreción de la leche”

Pero al margen de esta definición fría y meramente lingüistica, es la vivencia de cada mujer que las posee. Así que cuando ese cuerpo, (con el que cuentas y que te es familiar, el que has cuidado, o curado) padece, existe un cambio profundo en las personas.

Quizás, lo más dificil es enfrentar una extirpación de alguna parte que es más visible. Una histerectomía no es visible, ya que es interna, pero un seno es algo expuesto.

Enfrentar con valentía un tratamiento doloroso, agotador y culminar con una extirpación total de alguna de las mamas, es una prueba de fuego,  un choque con toda una concepción ancestral de alimento y de protección de la humanidad. Es despojar al ser de una parte altamente significativa a nivel histórico.

¿Cómo ayudar a alguien, a enfrentar el conflicto, cuando no se acepta ayuda, cuando ni siquiera se es capaz de reconocerse falto de apoyo?

Es un doloroso caminar como espejo, un reconocer ese yo en otro ser, es ver el destello de tristeza bajo esa expresión de calma aparente y a la vez, saber que bajo esa máscara, todo es turbulencia.

El cáncer también curte, por ello las pacientes y las sobrevivientes se aferran a lo que consideran más valioso para enfrentar sus miedos. Esa cicatriz que cruza el cuerpo, es también marca de guerra, de dolor y de miedo. Nosotros, el resto, no somos más que tristes y despojados espectadores, tras bambalinas.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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