Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Días de reflexión e introspección.


“Hemos silenciado nuestra voz porque hemos sido condenadas al silencio, somos mujeres silenciadas y no silenciosas, una condena a muerte porque la palabra es vida y no nos han permitido tener siquiera ni voz ni voto”

Costas, N.

Nicol Vizioli Fuente de imagen: Nicol Vizioli

Hace días veía una imagen, que me hizo pensar que cada una debemos perdonarnos por todas las omisiones que cometemos ante nosotras mismas por atender las necesidades de los demás antes que las nuestras. Eso nos hace que acabemos exhaustas, vacías… Hasta qué decidimos que primero nosotras, luego nosotras y después nosotras. Si no tenemos nada para nosotras mismas, no tenemos nada que ofrecer a los demás.

Entonces como las mujeres salvajes, regresamos desde el tiempo ancestral, escarbando en nuestros huesos, aprendiendo de nuestras raíces, curándolas, entendiendo lo que podamos de la vida y la muerte. Abriendo nuestra existencia a las conexiones que existen entre nosotros con el todo.

Aún cuando en el medioevo, las torturas más recurrentes hacia las brujas consistían en mutilar sus genitales y sus senos, también en fracturar los pies, y que las mujeres que ejercían la prostitución eran obligadas a teñir sus cabellos en tonos cobrizos para identificarlas rápidamente, provocando que mujeres pelirrojas naturales fueran mal vistas.

Cuando las bulas papales eran inclementes, bastaba un rumor para desmembrar personas. Actos bestiales exhibidos al público enardecido. La inquisición y sus prácticas se fueron diversificando de tal modo, que toda práctica “no aprobada” era herejía.

Por que a pesar de todo eso y de que existen aún la mutilación femenina, de que hay mujeres que son quemadas con ácido, habemos las que estamos concientes de la valía de cada mujer y de que debemos ABRIR BIEN LOS OJOS y LA BOCA, para denunciar, para difundir, para exigir que se eliminen esas prácticas, que se haga justicia, porque queremos que TODAS sin importar credo, raza, edad, condición social, podamos ejercer los mismos derechos humanos.

Por las que somos brujas los 365 días del año, sin disfraces, sin festejos consumistas. Qué los tambores estén listos, que las luces iluminen el camino de los ancestros, que les agradezcamos que sean nuestro soporte. Por las ancianas que nos sostienen. Por las puertas que se hacen delgadas y nos permiten colarnos por sus intersticios. Aho )O(

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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