Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Mezcla otoñal


nadaFuente de imagen: internet

Hoy es uno de esos días  donde no sabes qué sabes, ni sabes que sientes, tienes una mezcla de estrés laboral, desajustes del torniquete en la aorta y síntomas de elotoño. La Hécate que soy mengua, así como en los árboles descienden mis savias.

Mi cabeza se llenó con esa melodía de: “Yo para querer, no necesito una razón, me sobra mucho, pero mucho corazón” pero detecto un vacío que es a la vez un estancamiento.

Puede ser que todo este asunto de los duelos, de las cuerpas, de la existencia misma en la edad en la que soy quien quiero ser y me desprendo de las expectativas de los demás, se hayan anudado bastante, también el hecho de que Kostia enfermó, el Conde enfermó, el Dwende sigue lejos. Una sucesión de pequeños duelos que se han apelmazado y no fluyen.

Drustewitz decía hace unos días que debemos escuchar al cuerpo, saber qué siente para poder acomodar esos sentimientos en algún lado. Identificarlos nos permite sanarlos.

Puede ser que mi agenda se ha saturado de nuevo, que quizás deba volar pero está todo el proceso en el intermedio donde ni confirman, ni cancelan. Es toda esa actividad que me tiene saturada y me impide un instante para mí, para descender hasta la oscuridad de mi bunker y escarbar una vez más entre los huesos.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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