Publicado en Apocatástasis, Reflexiones de la Palomilla

Huída


“A veces, lo único que puedes hacer es marcharte”

Rothfuss, P.

Huía de tí, me escapaba cuando aún dormías, quería salir corriendo porque sentía en medio del pecho, un caballo galpando hacia lo incierto.

Mientras huía, llevaba en mi piel tu tacto, tu aliento, tus palabras, las imágenes congeladas de los momento que se escurrieron entre nosotros.

Ahora comprendo que huía también de mí, de todas esas emociones que no sabía dónde acomodar, que con el tiempo fueron una huída permanente, una despedida breve y una ausencia abismal.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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