Publicado en Reflexiones de la Palomilla

Ayer, hoy


Soy CeEdArtiana, y esa etapa fue un parteaguas en mi existencia, no se definir a ciencia cierta qué se incubó en mí en esa época. Lo único cierto es que la felicidad se esconde en esos años.

Ayer en el 2do Encuentro de Egresados, volví a llorar con la voz de M y el concierto para una sola voz. Causó el mismo efecto que hace veinte años. P, entre la orquesta y los coros, S con las largas trenzas y el vestido de floklore.

Los que fuimos y los que somos, cambiamos ahí, fue como el crisol donde se amalgamaron experiencias, sentimientos, ideas. Si bien es cierto que nuestros caminos se separaron, algunos por muchos kilómetros otros en este mismo entorno, sabemos que al encontrarnos estaremos alegres.

Es como volver a casa, a un lugar seguro, sin juicios, donde todo era posible. Era transformarnos a cada paso, un día vestirnos de música, otro experimentar con la danza, uno más vueltos personajes sacados de algún libreto, o llenos de colores.

Nos llenamos de arte, y aunque muchos de nosotros no seguimos cultivando esos talentos, si nos volvimos sensibles y seguimos acudiendo a los lugares que nos nutran y nos hagan latir como todo cedartiano.

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Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

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