Fin


Era el horror pegado en la piel, el frío calado hasta los huesos, un estallido ensordecedor. Luego: silencio.

Los ojos desorbitados y la simultaneidad de la nieve, el fuego, gases coloridos adhiriéndose a los vidrios.

La náusea trasgrediendo los límites, arcada tras arcada, sabiendo que es el fin. Las alarmas se pierden mientras el cuerpo arde por instantes y todo comienza a desmonronarse.

Ataraxia y la conciencia de que nadie tenía derecho de aniquilarnos, pero bastó con pulsar un botón, la orden mortal.

Todo acaba.

cerebro telarannia Fuente de imagen: internet

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