Publicado en Apocatástasis

Distancia onírica


Era ese abrazo cálido, una tarde sin particularidades. Sólo estábamos ahí, tú entre mis brazos, mientras te contenía.

Entonces frente a tí, tu padre, que te hablaba de tal manera y con tanto amor de tu madre que soltaste las amarras. El sacó la guitarra y cantó las mañanitas. Tampoco pudo contenerse y sus lágrimas rodaron incontenibles por sus mejillas.

Yo sentía tu, sacudiéndose, liberándose, sanándose. Yo, cubriendo tu espalda, dando lo único que podía: amor.

Ahora no sé que hacer con esta imagen que me ha dejado una sensación incomprensible. Ni siquiera sé si decirte que todo esto me ha hecho descubrir qué tan importante eres para mí, qué tan cercano te siento aún cuando haya tenido que alejarme, porque no sé que hacer con mi propia historia.

Anuncios

Autor:

Las bibliotecas son crisoles de conocimiento, tengo la fortuna de trabajar en una de ellas.

Platícame que piensas de lo que escribo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s