Poliamor


“Tengo un amor que me sienta como un calcetín, que me queda en la cabeza como un pantalón, que me sienta en los pies como un guante”

Prada, A.; Queyi.

Me quedó claro, tener el corazón de hotel es algo complicado, pero no podemos ceñirnos. Estos días me he dado cuenta cuándo le amo, ese sueño aclaró mi mente, lo amo y ha estado junto a mí por mucho tiempo. ¿Me amará? Lo dudo, pero no quiero evitar este sentimiento, cálido y nutricio.

A mi amor distante y platónico, lo amé en la cercanía, aún amo tantas cosas de él, tanto que estuve paralizada años, intentando aniquilar el tren-latido, pero llega el tiempo de soltar, cuando la noche y las palabras te indican que ahí no es terreno fértil.

Y puedo amar, amor. Aún cuando las situaciones no sean óptimas, aún cuando no sepa cómo ir recorriendo el camino, cuando no tengo ni idea de cómo acercarme y decirle que es esto que voy sintiendo.

Tuve que detenerme un tiempo, que alejarme para poder controlar algunos dolores que cargo, porque no puedo amar a plenitud si no me amo primero. Porque mis recursos emocionales están muy gastados en la búsqueda de una puerta abierta con el Dwende.

Sin embargo, me voy a dedicar a reconstruir esa parte, bastante estancada, mohosa, suspendida. Y aunque no tengo que ofrecer, quizás, si voy poco a poco avanzando cada peldaño, llegaré a tener tu espacio, dentro de todo el poliamor.

suspiro

Fuente de imagen: Palomilla Apocatastásica

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